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Puerto Plata, R.D. – En un notable contraste con el ambiente de recesión económica que vive el país y el sostenido incremento de los precios de los artículos básicos, la ciudad de Puerto Plata experimenta un visible repunte de la actividad comercial justo a tiempo para la temporada navideña.
Una visita realizada este martes 23 a diversos supermercados, tiendas por departamentos y plazas comerciales de la ciudad ha revelado un incremento significativo en la afluencia de clientes y visitantes, marcando un respiro largamente esperado para el sector minorista.
El Flujo de Compradores Desafía las Cifras
Las imágenes captadas en los principales centros de compra muestran pasillos más concurridos de lo habitual. Ciudadanos se movilizan en busca de regalos, adornos navideños y provisiones para las cenas festivas. Este aumento de visitantes se tradujo también en una notable intensificación del flujo vehicular en calles y avenidas céntricas, generando embotellamientos que confirman el movimiento económico.
“A pesar de que todo está más caro, la gente parece estar saliendo a hacer sus compras de Navidad. Se siente un ambiente distinto al de las semanas anteriores,” comentó la gerente de una conocida tienda de electrodomésticos, quien prefirió mantener el anonimato.
Este incremento de visitas sugiere que, si bien el poder adquisitivo se ha visto mermado por la inflación, las familias puertoplateñas están haciendo un esfuerzo por mantener la tradición de la época, priorizando el gasto festivo.
No obstante el optimismo superficial que genera la alta afluencia en los comercios, el pulso de la calle refleja una preocupación latente. Las quejas de la población sobre la falta de circulación de dinero en Puerto Plata se han hecho recurrentes.
Existe una percepción generalizada de que, aunque hay movimiento en los puntos de venta, el dinero no fluye con la misma libertad que en años anteriores. Esto podría deberse a varios factores:
- Comercio Focalizado: Gran parte del gasto se concentra en establecimientos grandes o cadenas, dejando al pequeño comercio local sin el mismo beneficio.
- Remesas: El motor de muchas compras podría ser el ingreso de remesas de la diáspora, un flujo que no se considera “circulación” interna de capital.
- Comportamiento Cauteloso: El consumidor podría estar gastando solo lo estrictamente necesario para las fiestas, manteniendo el resto de su capital a resguardo ante la incertidumbre económica.
La temporada navideña, históricamente el período de mayor bonanza para el comercio, parece estar ofreciendo una bocanada de aire fresco a la economía local. Sin embargo, el desafío para el 2026 será convertir este repunte estacional en un crecimiento sostenido que disipe las quejas de estrechez financiera que aún persisten en la “Novia del Atlántico”.


