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MIAMI – El mundo de las artes visuales está de luto. Este jueves 25 de diciembre, a los 95 años de edad, falleció en la ciudad de Miami la maestra Ada Balcácer, figura cumbre de la plástica dominicana y referente imprescindible del arte contemporáneo en América Latina.
Nacida el 16 de junio de 1930 en Santo Domingo, Balcácer no solo deja un legado estético invaluable caracteri zado por su manejo magistral del color y la identidad caribeña, sino también una historia de vida que es testimonio de una voluntad inquebrantable.
La trayectoria de Ada Balcácer estuvo definida por un giro inesperado durante su juventud. Criada en el campo dominicano, su aspiración inicial era la medicina. Sin embargo, un grave accidente de equitación resultó en una fractura que derivó en gangrena, obligando a los médicos a amputarle un brazo.
Este suceso, lejos de retirarla de la vida pública, reorientó su genio hacia la creación. Al igual que el célebre muralista mexicano José Clemente Orozco, Balcácer transformó su limitación física en una potencia creativa, convirtiéndose en una de las artistas más emblemáticas del continente en producir una obra monumental bajo tales circunstancias.
Su rigor técnico se forjó en la Escuela Nacional de Artes Visuales de Santo Domingo, donde se nutrió del conocimiento de maestros europeos exiliados. Su sed de aprendizaje la llevó a Nueva York en 1951, donde residió por doce años y perfeccionó su técnica en la prestigiosa Art Students League.
A su regreso a la República Dominicana, su labor no se limitó al taller:
- Docencia: Fue pilar en la formación de nuevas generaciones como profesora de Grabado en la Escuela de Bellas Artes y docente de Dibujo en la Facultad de Arquitectura de la UASD.
- Reconocimiento Global: En 1989, su trayectoria fue celebrada con un histórico homenaje en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.


