La Administración del entonces presidente Donald Trump anunció un recorte de 600 millones de dólares en fondos destinados a programas de salud pública del Centro de Control de Enfermedades (CDC). Esta drástica medida afecta a cuatro estados, incluyendo a California, identificados en su momento como de tendencia demócrata.
Los recortes, comunicados por la Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) del Ejecutivo, forman parte de una serie de ajustes presupuestarios más amplios. Según informaron medios estadounidenses como The New York Post, una parte de estos fondos finalizaría su distribución en la misma semana del anuncio, mientras que el resto dejaría de ser desembolsado la semana siguiente.
La medida impacta directamente en programas vitales para el bienestar público, incluyendo la contratación de personal sanitario, la modernización de sistemas de salud, la gestión de epidemias y la protección de comunidades desfavorecidas. Esta información fue detallada por The New York Times tras revisar un documento oficial que explicaba los pormenores de los recortes.
Un portavoz del Departamento de Salud justificó la decisión ante The New York Times, afirmando que los fondos afectados “no reflejan las prioridades” actuales de la agencia. Esta explicación generó controversia, dado que los mismos fondos ya habían sido previamente aprobados por el Congreso para su desembolso, lo que suscitó interrogantes sobre las motivaciones detrás de la cancelación.
Los cambios presupuestarios no se limitan al sector de la salud. En el marco de los recortes más amplios de la OMB, también se incluyó la cancelación de otros 943 millones de dólares en fondos destinados al Departamento de Transporte.


