Moscú no tiene un interés genuino en detener la invasión de Ucrania iniciada hace cuatro años y utiliza las negociaciones mediadas por Estados Unidos como una táctica para ganar tiempo, sin una voluntad real de cooperar. Esta es la contundente evaluación presentada este martes por Kaupo Rosin, jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Estonia.
Durante una rueda de prensa virtual previa a la publicación del informe anual de seguridad de su país, Rosin afirmó que las conclusiones se basan en información recabada por la inteligencia estonia de conversaciones internas rusas, cuya metodología no fue detallada por razones de seguridad. Según Rosin, los funcionarios rusos consideran a Estados Unidos como el “principal enemigo” de Moscú.
A pesar de las declaraciones públicas de Rusia sobre su deseo de un acuerdo negociado, el país no muestra disposición real a ceder y mantiene sus exigencias sin modificaciones. En opinión del jefe de inteligencia estonio, el presidente ruso, Vladímir Putin, “todavía piensa que en algún momento podrá ganar militarmente” y está convencido de que puede “burlarse” de Estados Unidos durante las conversaciones. Esta percepción, advirtió Rosin, significa que Moscú emplea los contactos diplomáticos como una estrategia dilatoria mientras prosigue con su ofensiva militar.
Esta interpretación fue parcialmente respaldada por Fiona Hill, experta en Rusia y exasesora de Donald Trump durante su primer mandato presidencial. Hill señaló que tanto Trump como Putin están construyendo narrativas que les son favorables: el mandatario estadounidense como un pacificador exitoso y el líder ruso como el vencedor en Ucrania. Ambos, según Hill en declaraciones a la agencia AP, “necesitan que su versión de los eventos se desarrolle” y se aferran a su verdad “sin importar las evidencias contrarias”. Desde la perspectiva de Hill, esto implica que la Casa Blanca no está interesada en revisar su premisa de que Putin busca la paz.
El análisis de la inteligencia estonia contradice, en parte, las declaraciones de la administración Trump. Un funcionario de la Casa Blanca respondió a los comentarios de Rosin afirmando que los negociadores presidenciales han logrado “un progreso tremendo” en las conversaciones, citando como prueba el reciente acuerdo en Abu Dabi para la liberación de más de 300 prisioneros. Trump había establecido el mes de junio como plazo para alcanzar un acuerdo, según reveló la semana pasada el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky. Sin embargo, durante el último año, Trump ha fijado varios plazos similares que han transcurrido sin concretarse.
Hill también cuestionó la calidad de la información que reciben los negociadores estadounidenses. El enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, son los principales intermediarios en las conversaciones. Hill sugirió que ambos podrían tener dificultades para creer que el deterioro económico causado por la guerra es un precio que Putin está dispuesto a pagar por Ucrania. Además, aludiendo a reportes de que Witkoff asistió a reuniones con Putin sin un traductor del Departamento de Estado, Hill advirtió que los enviados podrían no entender completamente lo discutido y estar buscando “de forma selectiva” solo aquello que desean escuchar.
Rosin profundizó en la visión de Putin, explicando que el presidente ruso está “obsesionado con controlar toda Ucrania” y que esta idea tiene prioridad absoluta sobre cualquier otra consideración, incluida la economía rusa. El conflicto, pronosticó Rosin, continuará durante “varios años”, y solo una situación “catastrófica” en el frente o dentro de Rusia que amenace el poder de Putin podría cambiar su posición. El jefe de inteligencia estonio añadió que el líder ruso está recibiendo información distorsionada de sus subordinados: los reportes que llegan a su escritorio son “mucho más optimistas” que la realidad sobre el terreno, mientras que los funcionarios de mayor rango presentan informes embellecidos que hablan de éxitos inexistentes.
Hill coincidió con esta evaluación, señalando que tanto Trump como Putin “probablemente están siendo informados por personas que les dicen lo que quieren escuchar”. Esta “burbuja de información selectiva” dificulta cualquier acuerdo sustantivo basado en realidades concretas.
Mientras tanto, la violencia en Ucrania no cesa. El martes por la mañana, bombardeos rusos sobre Sloviansk, en la región oriental de Donetsk, mataron a una niña de 11 años y a su madre, e hirieron a otras 16 personas, incluida otra menor de 7 años. Durante la noche, ataques con drones en otras partes de Ucrania dejaron al menos cinco heridos, tres de ellos niños.
El informe estonio también destaca que Rusia carece actualmente de recursos suficientes para atacar a la OTAN este año o el próximo, pero planea multiplicar por dos o tres su presencia militar en la frontera con la alianza, dependiendo del resultado de las negociaciones sobre Ucrania. Rosin advirtió que Moscú está preocupado por el rearme europeo y su capacidad para llevar a cabo acciones militares contra Rusia en los próximos años.


