Ciudad del Vaticano.-
El Vaticano ha emitido una severa advertencia a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), también conocida como los ‘lefebvrianos’, ordenándoles suspender las anunciadas ordenaciones de nuevos obispos. Las autoridades vaticanas han subrayado que el desacato a esta directriz «implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias».
Esta comunicación se produce tras una reunión celebrada este jueves en el Vaticano entre el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, y el superior general de la FSSPX, Davide Pagliarani. El encuentro tuvo lugar después de que los ‘lefebvrianos’ lanzaran lo que se interpretó como un desafío a la autoridad del Papa Francisco.
Durante la reunión, el prefecto propuso a la FSSPX «un camino de diálogo teológico específico» para abordar las cuestiones que los dividen de la Iglesia Católica. Entre los temas a discutir se encuentran «los diferentes grados de adhesión que exigen los diversos textos del Concilio Ecuménico Vaticano II y su interpretación».
«Este camino tendría como objetivo destacar, en los temas tratados, los requisitos mínimos para la plena comunión con la Iglesia Católica y, en consecuencia, delinear un estatuto canónico para la Sociedad, junto con otros aspectos a explorar más a fondo», detalla el comunicado oficial.
La propuesta de diálogo del Vaticano, sin embargo, está condicionada a la suspensión de las ordenaciones episcopales. Las autoridades eclesiásticas insisten en que «la ordenación de obispos sin el mandato del Santo Padre, quien ostenta la potestad ordinaria suprema, que es plena, universal, inmediata y directa, implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la compañía en su conjunto».
«Por lo tanto, la posibilidad de mantener este diálogo presupone que la Compañía suspenda la decisión sobre las ordenaciones episcopales anunciadas», recalcan.
El Superior General de la FSSPX presentará la propuesta a su consejo y comunicará su respuesta al Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En caso de una respuesta positiva, se acordarán mutuamente los pasos, etapas y procedimientos a seguir para este diálogo.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X originó un auténtico cisma en 1988 cuando su fundador ordenó a cuatro obispos sin la autorización del Papa Juan Pablo II, lo que llevó a la excomunión de todos los implicados por parte del entonces pontífice.
Años después, el Papa Benedicto XVI intentó restablecer puentes con este sector tradicionalista de la Iglesia Católica, llegando incluso a levantar la excomunión a los prelados.
Esta nueva tensión con los ‘lefebvrianos’ surge a pesar de que el Papa Francisco ha realizado gestos de apaciguamiento hacia los sectores más conservadores de la Iglesia, como permitir en la Basílica de San Pedro la celebración de la misa tridentina en latín, una práctica que fue restringida significativamente durante su pontificado.


