BRUSELAS.- Los ministros de Defensa de la OTAN confirmaron este jueves el restablecimiento de la calma en la organización, tras un período de tensiones en enero, cuando las pretensiones del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Groenlandia alcanzaron su punto álgido.
En respuesta a esas tensiones, y tras una reunión en Davos (Suiza) entre Trump y el secretario general aliado, Mark Rutte, se consensuó una mayor implicación de la Alianza en la seguridad del Ártico. El resultado es ‘Centinela del Ártico’ (‘Arctic Sentry’), una iniciativa de vigilancia reforzada que fue presentada el miércoles por el mando militar de la OTAN y que recibió este jueves el respaldo unánime de los ministros.
Al término de la reunión ministerial, el secretario general Rutte recordó en rueda de prensa que la OTAN es una “coalición de democracias”, lo que implica la existencia constante de “debates y discusiones”.
“Sería muy aburrido si no fuera así, lo hemos visto en el pasado. Hemos presenciado grandes debates en los años 60, 70 y 80, e incluso recientemente. Así que no me preocupa eso”, afirmó Rutte.
Destacó, sin embargo, que “la buena noticia es que esta Alianza siempre encuentra la manera de avanzar, de volver a centrarse en nuestro objetivo general, que es proteger a mil millones de personas, según el Artículo 5 del Tratado de Washington, que establece que un ataque contra uno es un ataque contra todos”.
En la misma línea, el ministro belga de Defensa, Theo Francken, comparó la Alianza con un “matrimonio transatlántico de 76 años”, haciendo referencia a la antigüedad de la organización, en el que “a veces hay crisis”.
“Estamos totalmente alineados con Estados Unidos. En la historia de la OTAN, ha habido crisis. La saga de Groenlandia no es una crisis que necesitáramos, pero hoy es un buen día para la OTAN”, aseveró Francken, resaltando la unidad percibida en la Alianza.
Ante la pregunta sobre una declaración firmada por 16 antiguos comandantes supremos aliados en Europa (generales estadounidenses) y exembajadores de Estados Unidos ante la Alianza desde finales de los años 90, que defendían la utilidad de la organización para su país, Rutte se refirió a la política actual de Washington.
El ex primer ministro neerlandés explicó que Estados Unidos está reorientando su estrategia hacia el Indo-Pacífico “al tiempo que reconoce la importancia de que se mantenga firmemente anclado en la Alianza de la OTAN”.
Rutte enfatizó la necesidad de una OTAN fuerte, pero aclaró que “la OTAN es más fuerte cuando los europeos dan un paso al frente y asumen un mayor papel de liderazgo dentro de la organización”.
“Eso es exactamente lo que están haciendo, para que Estados Unidos también pueda ocuparse de otros asuntos que debe atender, como el Indo-Pacífico o el hemisferio occidental, manteniendo al mismo tiempo una fuerte presencia nuclear y convencional en Europa”, detalló.
“Por lo tanto, creo que hoy estamos realmente en mejor situación que hace solo uno o dos años”, concluyó Rutte.
Por su parte, Elbridge Colby, subsecretario de Guerra de Estados Unidos, abogó desde la sede de la Alianza por una “OTAN 3.0” fundamentada en la cooperación y no en una relación de dependencia, con Europa asumiendo un rol de liderazgo en la defensa convencional.
“Creo que tenemos una base realmente sólida para trabajar juntos en colaboración, pero poniendo a la OTAN, una especie de OTAN 3.0, basada en la colaboración en lugar de la dependencia, y realmente volviendo a lo que la OTAN pretendía ser originalmente”, declaró Colby a su llegada a la reunión.
Rutte restó importancia a la ausencia en esta ministerial del titular del Pentágono, Pete Hegseth, un hecho que sigue al del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien tampoco asistió a la última reunión de ministros aliados de Exteriores en diciembre.
En un mundo con múltiples amenazas globales, Colby enfatizó en su intervención ante los ministros aliados que “los tiempos han cambiado y lo prudente es adaptarnos a ellos”.
“Esto no supone un abandono de la OTAN. Al contrario, es un retorno a su propósito fundacional y una validación del mismo”, recalcó, abogando por un “pragmatismo estratégico y un reconocimiento de la innegable capacidad de nuestros aliados para dar un paso al frente y liderar la defensa de Europa de una manera que nos haga a todos más fuertes y seguros”.


