LA HABANA.- El Gobierno de Cuba anunció este sábado la postergación indefinida del Festival del Habano, un evento anual de gran relevancia para la industria tabacalera de la isla. La decisión se produce en un contexto de acentuada crisis energética, agravada por el denominado “asedio petrolero” impuesto por Estados Unidos, que ha impactado severamente el suministro de combustible en el país.
La compañía Habanos S.A., distribuidora de 27 marcas premium de puros a nivel mundial, comunicó a través de su página web la suspensión de la edición de este año, que estaba programada inicialmente del 24 al 27 de febrero. La empresa detalló que una nueva fecha será anunciada “oportunamente”.
El Festival del Habano es una cita clave para los aficionados y expertos de los puros Premium más reconocidos globalmente. Cada año, el evento genera significativas ganancias, incluyendo millones de euros a través de su tradicional subasta de humidores, en la que participan consumidores de lo que muchos consideran el mejor tabaco del mundo.
En su pasada edición, el festival, celebrado en La Habana, estableció un récord en la subasta de humidores. El humidor conmemorativo del 15 aniversario de la Línea Behike alcanzó un precio histórico de 4,6 millones de euros, convirtiéndose en el más caro jamás vendido.
Los principales humidores subastados por Habanos en la edición anterior lograron una recaudación total de 16,41 millones de euros. Estos fondos provinieron de la venta de siete piezas que representaban a cada una de las marcas globales de la firma: Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Partagás, Hoyo de Monterrey y H. Upmann.
Según informaciones del Gobierno cubano, los fondos recaudados en estas subastas son destinados al sistema de salud pública de Cuba.
La edición anterior del festival no estuvo exenta de controversia, especialmente por la celebración de una gran cena en el Capitolio Nacional, mientras una parte considerable del país experimentaba prolongados apagones eléctricos.
La suspensión del Festival del Habano se enmarca en el “asedio petrolero” impulsado por el Gobierno de Estados Unidos contra la isla, una política que ha exacerbado la escasez de combustible, los apagones y el racionamiento de diversos servicios básicos en el país.
La administración estadounidense interrumpió el flujo de petróleo venezolano hacia Cuba el 3 de enero, tras la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Posteriormente, el 29 de enero, se anunció una orden presidencial para aplicar aranceles a cualquier entidad que suministrara combustible a la isla. EFE


