PORT ST. LUCIE, Florida.- El nuevo patrullero central de los Mets, Luis Robert Jr., no está lesionado, según confirmó la organización. Sin embargo, el jugador cubano ha enfrentado un historial recurrente de dolencias a lo largo de su carrera, lo que ha llevado al equipo a adoptar un enfoque precautorio en el inicio de la pretemporada.
Robert ha sido víctima de diversas lesiones, incluyendo problemas en la cadera, muñeca, rodilla y corva, durante sus últimas cinco temporadas con los Medias Blancas. Por esta razón, no estará en la alineación cuando los Mets inicien su calendario de la Liga de la Toronja este sábado. El equipo planea detener su participación hasta que el jardinero haya tenido la oportunidad de fortalecer sus piernas, una estrategia similar a la implementada con el exjugador Brandon Nimmo en pretemporadas anteriores.
“Este es su plan”, explicó Robert. “Sé que ese es el tipo de proceso que tienen, y confío en ellos y en lo que sea que tengan, porque quieren lo mejor para mí”.
La única ocasión en que Robert logró disputar una temporada casi completa en las Grandes Ligas fue en 2023, cuando conectó 38 jonrones, robó 20 bases y fue seleccionado para el Juego de Estrellas de la Liga Americana. Desde entonces, sus estadísticas han disminuido, con un promedio de bateo de apenas .223/.288/.372 en las últimas dos campañas.
En la mente del jugador de 28 años, este descenso se atribuye directamente a sus lesiones, destacando una distensión en el flexor de la cadera derecha en 2024 y una distensión recurrente en la corva izquierda la temporada pasada. Robert confía en que, si logra mantenerse en el terreno, podrá replicar el nivel de juego mostrado en 2023.
“Mientras más partidos juego, más oportunidades tengo de tener éxito”, expresó. “Entonces, para mí, la meta es mantenerme en el terreno. Y luego, una vez que pueda mantenerme, creo que las cosas saldrán como quiero”.
La cautela de los Mets no se limita a Robert. El equipo también está manejando con sumo cuidado al utility Brett Baty, quien sufrió un tirón en la corva derecha hace unas dos semanas, y al receptor venezolano Francisco Álvarez, debido a su propio historial de lesiones. Asimismo, el nuevo primera base dominicano Jorge Polanco, quien se sometió a una cirugía de rodilla izquierda hace 16 meses, será introducido gradualmente. La intención es que todos estos jugadores lleguen al Día Inaugural en óptimas condiciones y se mantengan así durante el mayor tiempo posible.
Fundamental para esta estrategia es Robert, dada la notable variación en su rendimiento potencial. En su mejor forma, puede ofrecer a los Mets una de las combinaciones más potentes de poder y velocidad en el béisbol. En las últimas tres temporadas, solo 38 bateadores de Grandes Ligas han logrado una temporada con al menos 5.3 de bWAR, y Robert es uno de ellos.
A diferencia de Chicago, donde pasó los primeros seis años de su carrera, Robert no necesitará ser el eje principal de la ofensiva en Nueva York. No se espera que batee en la parte alta de la alineación, con figuras como el puertorriqueño Francisco Lindor, el dominicano Juan Soto, Bo Bichette y Polanco proyectados para los primeros puestos. Robert manifestó sentirse en “una etapa diferente de mi carrera”, con el potencial de competir a un alto nivel por primera vez en mucho tiempo.
“Es bueno estar en una alineación con tantos jugadores talentosos”, indicó Robert. “Pero al mismo tiempo, la meta para mí sigue siendo la misma: Hacer mi mejor esfuerzo sin importar en qué parte del lineup batee. Al final del día, solo tengo que poner de mi parte. Tengo que hacer mi trabajo”.
Para Robert, la clave es mantenerse saludable. A partir de ahí, “lo que pase, pasa”. El mánager de los Mets, el venezolano Carlos Mendoza, destacó el potencial del jugador: “Las herramientas están ahí: poder élite, defensa, velocidad. Cuando está saludable, vimos en 2023 muchas de las cosas que puede hacer. Tenemos que mantenerlo saludable, y vamos a ser proactivos. ¿Pero en cuanto al techo y el potencial del jugador? Vaya. Tiene posibilidades de hacer algo especial aquí”.


