Charlotte, Carolina del Norte.- Para muchas personas que enfrentan el cáncer, el fin del tratamiento marca la conclusión de la enfermedad. Sin embargo, este no fue el caso de Ángela Ávalos, a quien se le detectó cáncer recurrente. Tras dos victorias contra la enfermedad, actualmente continúa su batalla contra células cancerígenas en su cerebro. En este proceso, no está sola; cuenta con el apoyo de otras sobrevivientes gracias a La Casa Rosada, un refugio que ofrece esperanza a mujeres en su situación.
Ángela Ávalos emigró de México a Charlotte hace casi una década, buscando un futuro mejor para su hijo y escapando de la violencia doméstica. Su trayectoria laboral incluyó cuatro años en una fábrica y otros cuatro limpiando casas, exponiéndose a numerosos químicos.
“Casi en el 2018 empecé con mareos, náuseas, cansancio y fui a varios doctores, pero no me encontraron nada. Hasta que me desmayé en una tienda y me dijeron que podría ser cáncer. Yo no le tomé mucha importancia, simplemente como al tercer día volví a sentir dolor y como era muy caro, no continué”, relató a La Noticia.
En septiembre de ese año, tras días de malestar y conocer los beneficios del Atrium Health Levine Cancer Institute, Ávalos recibió el diagnóstico que transformaría su vida: cáncer en la sangre, específicamente linfoma no Hodgkin. Este tipo de cáncer se origina en el sistema linfático y afecta el sistema inmunológico. Su tratamiento consistió en seis meses y 25 quimioterapias.
Durante su tratamiento, le informaron sobre los beneficios del yoga y de La Casa Rosada. Aunque inicialmente reticente, decidió asistir. Desde entonces, lo que percibía como una lucha interna y externa por la vida, se transformó en una oportunidad para ver la existencia de otra manera.
“Yo sentía que iba a morirme, que ya no iba a vivir, que estaba sola porque en casa ya no había nadie, todos tenían que ir a trabajar. Sentí una soledad muy fea, recordé que perdí mi trabajo y cuando me invitaron a la Casa Rosada, vi que me recibieron como si ya me conocieran desde antes. Me trataron como una familia más”, compartió Ávalos.
La Casa Rosada es un programa que congrega a latinas que han sobrevivido al cáncer o que actualmente están luchando contra él. Para Ángela, este espacio se convirtió en un faro de esperanza, donde pudo compartir su experiencia y encontrar motivos para continuar su lucha con una sonrisa.
“Al principio yo iba triste, tenía otra mentalidad, pensaba: ¿cómo se verán esas mujeres? ¿Sin cabello como yo? ¿Tristes, como pa’ morirse? Pero cuando crucé la puerta y vi pura sonrisa, fue una sensación que me llenó de vida”, expresó. Añadió: “Llegué a mi casa ese día con una sonrisa y le dije a mi esposo que estaba en una casa rosada con compañeras que tienen cáncer, sin cabello, unas no tenían chichita, unas con pelucas, pero no vi ninguna lágrima, solo alegría y motivación. De allí me empecé a decir: ‘si ellas han vivido años con esto, ¿por qué yo me voy a morir? Yo sé que voy a vivir’”.
La recuperación de Ángela no ha sido un camino lineal, marcado por numerosos altibajos. Entre ellos, un segundo diagnóstico de cáncer recurrente, esta vez en el cerebro en etapa 4. Este tratamiento requirió 35 sesiones de radiación y 60 quimioterapias, y por primera vez, Ávalos careció de fuerzas para asistir a La Casa Rosada.
“Allí fue que realmente me tumbó el cáncer. Fue muy fuerte, me dio la neumonía, diabetes y el cáncer todo junto y me dijeron que yo tenía el 50 % de vida. No pude volver a la casa por un año, porque hay días que no podía con tantos dolores, pero cuando volví y escuché que no era la única que pasó por eso, conseguí fuerzas para salir adelante”, recordó.
En 2019, a Ángela se le detectó un tumor en la columna vertebral, contra el cual sigue luchando. Afirma que La Casa Rosada se ha integrado como parte esencial de su tratamiento e invita a otras mujeres que atraviesan una situación similar, especialmente si se sienten solas, a unirse.
Carolina Breast Friends, también conocida como La Casa Rosada, fue fundada en 2003 por Kristy Adams-Ebel, una sobreviviente de cáncer de mama de 32 años. Su visión fue establecer una organización sin fines de lucro dedicada a apoyar a personas que luchan contra esta enfermedad.
Entre los servicios que ofrece la organización se incluyen:
- Programas de apoyo emocional y educativo.
- Clases de bienestar como mindfulness y nutrición.
- Facilitación de una red de compañerismo y apoyo comunitario.
Desde 2017, La Casa Rosada organiza encuentros mensuales específicamente para latinas. Magbis Núñez, una sobreviviente que participó en ese primer encuentro, ahora se desempeña como enlace comunitario en el Instituto de Cáncer Levine de Atrium Health, sirviendo como guía y apoyo para muchas latinas afectadas por la enfermedad.
“Aquí va a tener una mano amiga que la va a estar apoyando en su transición y también vienen quienes ya terminaron su tratamiento. A veces tenemos clases de mindfulness, de nutrición, salud emocional. Tenemos muchas actividades que les permitirán disfrutar de un compañerismo muy hermoso”, explicó Núñez.
El programa de La Casa Rosada con Latinas se lleva a cabo el tercer jueves de cada mes a las 5:30 p.m. en la dirección 1607 E Morehead St, Charlotte, NC 28207. Para obtener más información sobre estas sesiones, se puede contactar al 704-533-2682, enviar un correo electrónico a Magbis.love@atriumhealth.org o visitar el sitio web www.carolinabreastfriends.org.




