Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó enérgicamente este viernes la decisión del Tribunal Supremo que invalida los aranceles «recíprocos» y de otra índole que impuso bajo poderes de emergencia. Este revés significativo para su agenda política y económica ha llevado al mandatario a anunciar la imposición de un nuevo gravamen global del 10 % bajo un marco legal distinto y sin el aval del Congreso.
La máxima corte del país dictaminó con una clara mayoría de 6 a 3 que el Gobierno carece de facultades en tiempos de paz para imponer aranceles basándose en la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional (IEEPA) de 1977. Trump calificó el fallo como «profundamente decepcionante».
El presidente sugirió que los magistrados que votaron en su contra estaban «influenciados por intereses extranjeros» y afirmó que los países que «han estado estafando» a Estados Unidos «durante años están eufóricos» tras la sentencia. Esta decisión podría implicar el reembolso de entre 175.000 y 240.000 millones de dólares recaudados con los llamados «gravámenes recíprocos» anunciados en abril de 2025, entre otras medidas.
Asimismo, Trump agradeció a los jueces discrepantes, Samuel Alito, Clarence Thomas y Brett Kavanaugh, los magistrados más conservadores de los nueve que componen el Supremo, por su apoyo, asegurando que «nadie puede argumentar en contra» de sus opiniones de disenso.
La mayoría del Supremo argumentó que el uso de la IEEPA, pilar de la guerra comercial impulsada por Trump, implicaría una delegación excesivamente amplia del poder tributario que la Constitución reserva al Congreso, dado que el Alto Tribunal considera que los aranceles son un tipo de impuesto a los ciudadanos.
En una comparecencia improvisada desde la Casa Blanca, Trump, sin embargo, insistió en su derecho a imponer gravámenes a los socios comerciales de la mayor economía del mundo sin la necesidad de trabajar con los legisladores. «Tengo derecho a imponer aranceles y siempre lo he tenido», sentenció, en un claro desafío al poder Legislativo y Judicial.
Previamente, el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, había manifestado su respaldo al mandatario, argumentando que estas políticas han generado «miles de millones de dólares» y que buscaría la «mejor estrategia a seguir».
Por su parte, la minoría demócrata en el Senado y la Cámara celebró el fallo como «una victoria para el bolsillo de los estadounidenses» y realizó un llamado a «poner fin la guerra comercial».
Trump, que aseguró contar con «alternativas muy poderosas» para imponer nuevas tasas, explicó que recurrirá a tres leyes que, aunque harán más compleja la implantación de los aranceles, le permitirán mantener su política económica a pesar de la decisión del Supremo.
Dentro de estas nuevas opciones, el presidente estadounidense anunció que firmaría una nueva orden para «imponer un arancel global del 10 % en virtud de la Sección 122 (de la Ley de Comercio de 1974), además de los aranceles normales que ya se están cobrando».
La ley que Trump planea utilizar en esta nueva orden ejecutiva solo permite incrementar aranceles hasta un 15 % y en períodos de 150 días, lo que genera incertidumbre sobre su articulación a largo plazo. Tampoco se ha precisado cómo se aplicarán estos nuevos gravámenes, los cuales, según el mandatario, podrían entrar en vigor en tres días, y advirtió que estas tasas podrían ser superiores a las ya vigentes.
También adelantó el inicio de varias investigaciones «en virtud de la Sección 301 y otras», destinadas a proteger al país «de las prácticas comerciales desleales de otros países y empresas».
El dictamen del Supremo afecta a la tarifa global base del 10 % a las importaciones extranjeras y a los llamados gravámenes «recíprocos» a los socios comerciales. Incluye también aranceles adicionales del 25 % a México y Canadá, impuestos para presionar a estos países a frenar el flujo de drogas como el fentanilo, así como las decisiones de Trump de aumentar hasta un 50 % los aranceles a Brasil y la India en represalia por el enjuiciamiento de su aliado, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, y la compra de crudo ruso, respectivamente.
Además, se revertiría la suspensión de la exención arancelaria, vigente desde hace casi un siglo, sobre los envíos ‘de minimis’ de mercancías de escaso valor, lo que tendrá serias repercusiones para el comercio electrónico.


