SANTO DOMINGO.-Los efectos adversos de una guerra prolongada entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como las posibles consecuencias de un bloqueo al trasiego de petróleo en el estrecho de Ormuz, serían “imprevisibles” para la economía global, incluso en un conflicto de corta duración, según el análisis de expertos. La comunidad internacional teme que un conflicto de este tipo genere un efecto bumerán que involucre a otras naciones.
Países como la República Dominicana se verían ampliamente afectados. Las repercusiones incluirían no solo el encarecimiento del crudo, sino también un aumento generalizado en los costos de los fletes, las materias primas y el resto del intercambio comercial, impactando directamente la economía local.
Durante su participación como invitado en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, el abogado y diplomático Iván Gatón indicó que el mundo vive actualmente una disputa por la hegemonía. Expresó la necesidad de un equilibrio de fuerzas en Occidente, si bien reconoció que las grandes potencias siempre priorizan su propio bienestar y resguardan sus intereses.
Junto a Gatón, el politólogo y catedrático Luis González señaló la posibilidad de un efecto bumerán a raíz de los conflictos activos en los que Estados Unidos desempeña un papel protagónico. González destacó que Estados Unidos no solo se enfrenta a sus oponentes tradicionales, sino también a sus aliados generacionales, lo que complejiza significativamente el escenario internacional.
Ambos académicos, no obstante, presentaron posiciones distintas en cuanto a su interpretación de la estabilidad global y las dinámicas de poder actuales. Para Gatón, se observa una reconfiguración del tablero político donde los intereses de los grupos en pugna son permanentes. Afirmó que ningún país puede sustraerse de su geografía, aludiendo al control histórico que los imperios ejercen sobre su entorno, lo que, a su juicio, explica la situación actual de naciones como Venezuela y Cuba.
Gatón expresó que la expansión de China no se limitará al ámbito comercial. Aunque reconoce que el gigante asiático aún no puede proyectar fuerzas como Estados Unidos debido a la ausencia de bases militares fuera de su territorio, confía en que, una vez consolidado su crecimiento, China luchará por mantener su estatus de imperio, emulando el comportamiento de otras grandes naciones en la historia.
En contraparte, González sostuvo que detrás de ciertas operaciones del expresidente Trump residía el deseo de evitar la decadencia de Estados Unidos frente al auge de China. Mencionó que, históricamente, Occidente copiaba los inventos de China y los mejoraba, pero que en la actualidad este proceso se ha invertido, propiciando el desarrollo asiático.
González consideró que China no aspira a sustituir a Estados Unidos como potencia hegemónica, sino que su interés radica en que los países se circunscriban al derecho internacional. Argumentó que el mundo no puede permitir la liberalidad de las grandes potencias y que, aunque a la República Dominicana le conviene un Estados Unidos fuerte, este debe coexistir con las demás naciones en un marco de respeto. Insistió en que China busca enfrentar los problemas reales del mundo, sin imponer religión ni cultura.
Otro tema abordado durante el encuentro fue el crecimiento del islam en Haití. Según Gatón, este fenómeno se atribuye a que el 2.5% de las ganancias de quienes profesan esta fe se destinan a obras de caridad. No obstante, señaló que un alto porcentaje de islamistas, aproximadamente un 10%, se radicaliza, y que existe una falta de constancia sobre el tipo de islamismo que se está enseñando en el empobrecido país, dada su naturaleza tribal y la ausencia de un gobierno cohesionado.
Gatón criticó el retroceso del cristianismo en Haití, argumentando que esta religión es más amigable y ofrece mayor inclusión que el islam. Sin embargo, González interpretó esta situación como una lucha entre narrativas, afirmando que los musulmanes radicales representan una minoría insignificante, ya que la base de la religión islámica es la profesión del amor. Desacreditó las afirmaciones de que religiones distintas al cristianismo sean perjudiciales e insistió en la búsqueda de consenso entre los pueblos y las creencias globales.


