Kabul, Islamabad.- Pakistán afirmó este jueves haber alcanzado la mayoría de sus objetivos militares en el conflicto con Afganistán, en un contexto de disminución de la intensidad de los enfrentamientos a lo largo de la frontera en las últimas horas, según informaron a EFE fuentes de seguridad paquistaníes.
Un funcionario de seguridad, que prefirió mantener el anonimato, declaró a EFE que “Pakistán ha alcanzado la mayoría de sus objetivos, incluido el desmantelamiento de muchos centros de entrenamiento terrorista dentro del territorio afgano, pero las operaciones continúan”.
La capital afgana, Kabul, y varias provincias cercanas a la Línea Durand, la frontera de facto entre Afganistán y Pakistán, experimentaron una noche relativamente tranquila, con combates menos intensos que en jornadas previas, de acuerdo con reportes de autoridades locales y residentes de la zona a EFE.
Aunque el régimen talibán no emitió una declaración oficial sobre los sucesos nocturnos, fuentes en diversas provincias confirmaron combates esporádicos y enfrentamientos limitados en el área fronteriza.
Quraishi Badloon, subdirector del Departamento de Información y Cultura de la provincia oriental de Nangarhar (Afganistán), señaló a EFE que “no fue una batalla ofensiva, sino más bien un enfrentamiento defensivo que ocurrió a una escala muy limitada, aunque también se utilizaron armas pesadas”.
En otras provincias fronterizas, como Kandahar, las autoridades negaron la ocurrencia de enfrentamientos durante la noche. “Anoche no ocurrió ningún combate con el régimen militar paquistaní en las zonas relacionadas con la provincia de Kandahar“, aseguró a EFE Mawlawi Shakeeb Ahmad, portavoz del Cuerpo Al-Bad.
Residentes de la provincia de Kunar también describieron una situación menos intensa que en noches anteriores. “En Kunar, la noche fue más tranquila. Aunque hubo combates y se oían disparos, los enfrentamientos fueron de menor magnitud”, explicó a EFE Sanaullah Mohmand, un residente del distrito de Sarkano.
La reducción de los combates sigue a varios días de hostilidades intensificadas entre ambos países. El miércoles, Atta Ullah Tarrar, ministro de Información paquistaní, informó que más de 480 combatientes talibanes han muerto y otros 696 han resultado heridos desde el inicio de la ofensiva.
Según Islamabad, sus fuerzas han destruido 226 puestos de control talibanes y capturado otros 35. Adicionalmente, se han registrado ataques aéreos en 56 puntos dentro de Afganistán.
Por su parte, el régimen de Kabul sostiene que únicamente 13 militares han fallecido y denuncia la muerte de 110 civiles en los bombardeos paquistaníes, según la última cifra oficial.
La crisis se originó el 22 de febrero, cuando Pakistán atacó presuntas bases insurgentes en el este de Afganistán, lo que derivó en una ofensiva fronteriza como represalia.
Islamabad respondió con bombardeos en varios puntos, incluyendo la antigua base aérea estadounidense de Bagram, la capital afgana y la provincia de Kandahar.
El Gobierno paquistaní argumenta que sus ataques aéreos, en ocasiones dirigidos a posiciones de las fuerzas talibanes, buscan prevenir que militantes utilicen territorio afgano para lanzar ofensivas contra Pakistán, una acusación que Kabul ha negado consistentemente.


