BEIRUT.- El número de víctimas mortales por la campaña de bombardeos israelíes en el Líbano ha ascendido a 486 personas, con 1.313 heridos, al cumplirse una semana del inicio de la ofensiva militar. Estas cifras, divulgadas este lunes, abarcan el período desde la madrugada del 2 de marzo hasta la tarde del 9 de marzo.
El Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública libanés fue la entidad encargada de difundir el informe oficial, detallando el balance de la “agresión israelí”.
La magnitud de la crisis humanitaria se extiende más allá de las víctimas directas del conflicto. El presidente del Líbano, Joseph Aoun, informó durante una reunión virtual con representantes de la Unión Europea que más de 600.000 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares debido a la intensidad de los ataques.
El mandatario advirtió sobre la “situación crítica” en la que se encuentran miles de familias desplazadas, muchas de las cuales permanecen en las calles sin acceso a refugio, alimentos, agua potable ni atención médica básica.
Este desplazamiento masivo ha generado una “alarma” entre las organizaciones humanitarias, que alertan sobre el riesgo de una crisis a gran escala si las hostilidades persisten.
Desde hace una semana, Israel ha mantenido una intensa campaña de bombardeos contra diversas zonas del territorio libanés, concentrándose especialmente en el sur del país, el este del territorio libanés y las afueras del sur de Beirut.
En respuesta, el grupo chií libanés Hizbulá ha llevado a cabo ataques de alcance limitado contra el norte de Israel, en una escalada que mantiene a toda la región en un estado de “tensión”.
Analistas advierten que este intercambio de ataques podría derivar en una ampliación del conflicto si no se logra una mediación internacional efectiva que ponga fin a la violencia.
La actual confrontación se enmarca en el contexto de la guerra regional vinculada a Irán, aliado estratégico de Hizbulá, lo que incrementa el temor a un enfrentamiento de mayor alcance en Medio Oriente.
Este nuevo episodio de violencia ocurre poco más de un año después de que Líbano e Israel acordaran un alto el fuego que puso fin a un conflicto anterior, extendido desde octubre de 2023 hasta noviembre de 2024.
Sin embargo, la frágil estabilidad lograda tras aquel acuerdo parece haberse quebrado nuevamente, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el rápido deterioro de la seguridad en la frontera entre ambos países.




