MADRID.- Las elecciones del domingo en la región española de Castilla y León representan un examen crucial para el gobierno socialista de Pedro Sánchez, así como para la derecha, que busca contener el avance de la extrema derecha. Este contexto político se desarrolla en un escenario internacional marcado por el conflicto en Oriente Medio.
El Partido Popular (PP), formación que ha ostentado el poder en la región durante casi cuatro décadas, se impuso en las últimas dos convocatorias electorales, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. Esta situación los llevó a negociar con el partido de extrema derecha Vox para poder formar gobierno.
En Castilla y León, la atención se centra nuevamente en el posible crecimiento de Vox. Hace cuatro años, esta formación logró entrar por primera vez en un gobierno regional desde el retorno de la democracia en España, a través de una coalición con el PP. Sin embargo, dicha coalición se disolvió en 2024 debido a desacuerdos entre las direcciones nacionales de ambos partidos.
Según las encuestas, Vox podría consolidarse el domingo como la tercera fuerza política, detrás de unos socialistas con un moderado retroceso y un PP que, aunque ganaría con holgura, quedaría lejos de la mayoría absoluta. Este panorama obligaría a los conservadores a buscar un nuevo entendimiento con Vox, partido con el que el PP ha acercado posiciones de cara a las elecciones nacionales de 2027.
Alfonso Fernández Mañueco, candidato del PP y actual presidente de Castilla y León, ha manifestado a El País: «La única línea roja es con el socialismo de Castilla y León, porque no son de fiar», abriendo nuevamente la puerta a un posible pacto con Vox.
A pesar de recientes escándalos, la caída de los socialistas podría no ser tan pronunciada, según los sondeos. Estas elecciones constituyen el primer test electoral para la formación de Sánchez después de sus críticas a la guerra en Oriente Medio, recuperando el lema de los opositores a la guerra de Irak en 2003, «No a la guerra».
Un dirigente socialista, en una entrevista con eldiario.es, señaló: «La estrategia del PP y de Vox es bien clara (…) Juegan a la desmovilización del electorado progresista», aunque reconoció el efecto electoral de los casos de corrupción que afectaron a dos ex-miembros destacados de su partido.
Las elecciones de Castilla y León serán las últimas antes de los comicios clave de mediados de año en Andalucía, la región más poblada del país, un evento que muchos analistas consideran la antesala de las elecciones generales previstas para el próximo año.


