ESPAÑA.- Agricultores regenerativos en diversas regiones de **España** están implementando una práctica agrícola ancestral: la integración de hierbas aromáticas entre los cultivos. Esta iniciativa busca restaurar la salud del suelo y fomentar una relación más sostenible con la producción de alimentos.
En paisajes agrícolas dominados por olivares, viñedos y almendros, especies como el **tomillo**, el **romero**, la **lavanda** y la **salvia** están siendo reintroducidas. Estas hierbas desempeñan un papel crucial en la revitalización del ecosistema, al atraer polinizadores, proteger la integridad del suelo, incrementar la biodiversidad y contribuir a la recuperación de terrenos que han experimentado una explotación intensiva.
Entre estas hierbas, el **tomillo** destaca por sus múltiples beneficios.
El **tomillo**, una hierba emblemática de la cocina **Mediterránea** durante siglos, ha sido igualmente valorado como remedio casero. Sus propiedades se atribuyen a compuestos como el **timol**, conocido por sus efectos antibacterianos y antiinflamatorios. Tradicionalmente, se ha utilizado en infusiones para combatir resfriados y facilitar la digestión.
Gastronómicamente, el **tomillo** posee la capacidad de realzar una amplia variedad de platos. Una pequeña ramita puede infundir sabor y aroma en guisos, carnes asadas, pescados, aves, patatas al horno, aceites de oliva y preparaciones de verduras.
Además de sus usos directos, estas hierbas impactan positivamente en la calidad de los cultivos circundantes. Agricultores han reportado que la coexistencia de olivares con plantas como el **tomillo** o el **romero** puede resultar en aceites de oliva con concentraciones elevadas de **polifenoles**. Estos compuestos, reconocidos por su acción antioxidante, se asocian con la reducción de la inflamación, el apoyo a la salud cardiovascular y una posible protección contra enfermedades neurodegenerativas.
Esto subraya la profunda interconexión entre el entorno agrícola, la composición química de los alimentos y, en última instancia, la salud humana.
La práctica de cultivar hierbas aromáticas no se limita a grandes extensiones agrícolas; puede replicarse en entornos domésticos. Un balcón o una simple maceta son suficientes para cultivar especies como el **tomillo** o el **romero**. La primavera, estación de crecimiento y luz, se presenta como el momento idóneo para iniciar o retomar esta conexión con la naturaleza y sus beneficios.
Esta resurgente valoración de las hierbas aromáticas reafirma una sabiduría ancestral, evidenciando que el sabor, la salud y la vitalidad de la tierra están intrínsecamente entrelazados. Adoptar estas prácticas no es meramente un acto de nostalgia, sino una reafirmación de conocimientos profundos sobre la interacción entre la naturaleza y el bienestar.
**Doreen Colondres**, autora, chef e instructora de vinos, es fundadora de lacocinanomuerde.com y vitishouse.com.




