Nueva York.- El reconocido experto en belleza y co-conductor del programa Despierta América, Jomari Goyso, compartió recientemente detalles íntimos sobre su trayectoria y vida personal en una profunda conversación con Maity Interiano. Durante el diálogo, Goyso reveló la significativa resistencia que experimentó en sus inicios ante la idea de trabajar en televisión.
Según sus declaraciones, fue el destino quien lo condujo a la pantalla chica, un camino que inicialmente le generó dudas. “El destino me puso porque fue parte del destino y cuando pasó, dije: ‘De aquí soy’”, afirmó Goyso, destacando un momento de revelación sobre su vocación.
El presentador explicó que, antes de incursionar en la televisión, vivió una etapa en Los Ángeles marcada por la introspección y un cierto aislamiento. En aquel entonces, se encontraba en una búsqueda personal, lidiando con críticas constantes sobre su apariencia física. “Me insultaban mucho por mi físico, por todo. Entonces era una búsqueda de yo sentirme guapo, sentirme bien”, recordó. La ciudad californiana, paradójicamente, le proporcionó un espacio para relajarse y procesar las críticas recibidas.
Goyso admitió que, debido a su inseguridad, no era recíproco con muchas personas que se le acercaban. Sin embargo, el contacto con el público a través de la televisión se convirtió en una herramienta de sanación. “Eso sanó ese muro que yo tenía”, manifestó, aludiendo a cómo el cariño recibido le ayudó a superar barreras emocionales.
En un gesto que subraya su conexión con la audiencia, Jomari Goyso optó por llevar las cámaras del programa Primer Impacto a escenarios cotidianos, prefiriendo interactuar con la gente en sus propios ambientes en lugar de lujosos estudios. “Yo quiero ir al salón que ellos van, porque yo quiero ir a su mundo, yo quiero sentarme en su cocina”, explicó sobre su enfoque.
El co-conductor de Despierta América concluyó que, a pesar de sus años en la industria, su trabajo es una expresión de autenticidad personal, no una búsqueda de aprobación externa. “Mi forma de ser no es para complacer… para eso me tendría que importar mucho lo que la gente piensa de mí y me importa un carajo”, sentenció, reafirmando su independencia. Añadió que, en una sociedad que a menudo critica la libertad individual, él permanece fiel a sí mismo: “Yo soy yo, no hago las cosas para complacer a nadie, yo hago las cosas para estar bien yo”.




