Nueva York.- La 70 Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) de las Naciones Unidas es el escenario de un debate crucial sobre las barreras que amplían la brecha de género, como la falta de recursos económicos, las leyes discriminatorias y el sesgo digital. En este contexto, la emprendedora dominicana Elsa Gómez ha compartido su inspirador testimonio de superación frente a estas desigualdades.
Durante un acto celebrado en la sede de la ONU en Nueva York, Gómez relató su trayectoria al frente de ‘Todo Usado Suriel’, un negocio de demolición de edificios y venta de materiales reciclados que fundó hace diez años. Este emprendimiento fue posible gracias a la financiación y los programas de educación financiera ofrecidos por Banco Adopem, entidad perteneciente a la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA).
Pese a que la presencia de una mujer al mando de un negocio tradicionalmente masculino “sigue siendo inusual para muchos hombres”, el éxito de su trabajo le ha permitido a Elsa Gómez alcanzar su independencia económica, acceder a la universidad y materializar sueños personales, como la adquisición de una vivienda para su madre y la educación de sus hijos.
“Lo más importante para mí como mujer es luchar para avanzar. Yo soy quien llevo la contabilidad, pago a los empleados y voy a las demoliciones para coordinar al equipo”, afirmó Gómez, beneficiaria de los productos y servicios financieros y no financieros de la FMBBVA, que actualmente apoya a más de 1.8 millones de emprendedoras de escasos recursos en cinco países de América Latina.
La fundación destaca que siete de cada diez emprendedores a los que brindan apoyo son mujeres, quienes logran superar situaciones de vulnerabilidad en un plazo de tres años. Sus negocios “crecen al mismo ritmo que el de los hombres” a pesar de que solicitan “menos capital”, según un comunicado de la entidad.
Javier Flores, director general de FMBBVA, enfatizó la importancia de implementar iniciativas que contrarresten las normas sociales y las leyes discriminatorias que obstaculizan el progreso femenino. “En República Dominicana concedemos créditos a mujeres rurales sin exigir la titularidad de la tierra y en Perú les ofrecemos créditos digitales que no requieren la firma del cónyuge”, detalló.
Datos de 2024 del Observatorio de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revelan que una de cada cuatro mujeres en América Latina carece de ingresos propios, en contraste con el 10 % de los hombres. Además, el 86 % de las mujeres lideran un negocio por necesidad, conforme al ‘Informe sobre emprendimiento femenino GEM 2024-2025’.
Desde República Dominicana, la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, subrayó la necesidad de una acción conjunta. “Tenemos el convencimiento de que la inclusión productiva de las mujeres no se logra con esfuerzos aislados. Solo a través de la articulación entre el Estado, el sector privado y el sistema financiero podremos impulsar políticas sociales capaces de ampliar su acceso a oportunidades económicas reales”, declaró.
Para Mercedes Canalda de Beras-Goico, presidenta ejecutiva de Banco Adopem, “romper los sesgos no es solo un desafío social, es una responsabilidad concreta del sector financiero; debemos diseñar soluciones que atiendan a la realidad de las mujeres y les permitan avanzar con autonomía y oportunidades reales”.
Esta institución atiende a más de 540.000 emprendedoras que, como Elsa Gómez, progresan gracias a su esfuerzo y al acompañamiento que incluye “acceso a digitalización, ahorro, microseguros de vida o capacitación”, herramientas diseñadas para que emprendedores de sectores desfavorecidos puedan superar la pobreza.
Del total de emprendedores que logran salir de esta situación, el 70 % son mujeres, un logro que se materializa después de tres años de trabajo con Banco Adopem.
El informe ‘Progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible– Panorama de Género 2025’ (ONU Mujeres y Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas) concluye que las barreras existentes, a menudo invisibilizadas, prolongarán la consecución de la igualdad económica por 286 años.


