California.- El actor Kevin Spacey, dos veces ganador del Oscar, compareció esta semana ante un tribunal en Santa Mónica, California, donde rechazó enfáticamente la etiqueta de adicto sexual. Según su testimonio, esta denominación intentó serle impuesta tras su ingreso a un centro de rehabilitación.
La declaración de Spacey se enmarca en un juicio civil relacionado con la cancelada temporada final de la aclamada serie “House of Cards“, la cual protagonizó durante años y cuya producción se vio envuelta en controversia debido a acusaciones de acoso sexual en su contra.
Durante su intervención, el intérprete explicó que acudió a la clínica de rehabilitación The Meadows, ubicada en Arizona, tras la explosión de las denuncias públicas. Aseguró que la evaluación médica inicial que recibió allí no lo diagnosticó con adicción sexual.
No obstante, con el transcurso del tiempo, descubrió que el centro había registrado un diagnóstico diferente en sus expedientes.
“Solo me enteré después de que, de hecho, me habían diagnosticado como sexualmente compulsivo”, afirmó ante el tribunal. Añadió: “No puedo disputarlo profesionalmente, pero sí puedo disputarlo personalmente”.
El actor también relató que el fundador de la clínica le propuso convertirse en portavoz público de la adicción sexual, un momento que consideró revelador sobre las verdaderas intenciones del centro de tratamiento. “Era muy obvio que querían que yo fuera un adicto al sexo”, señaló.
Asimismo, Spacey expresó dudas sobre la veracidad de varios registros médicos elaborados durante su estancia en The Meadows, alegando que algunos comentarios atribuidos a él jamás fueron pronunciados.
“A lo largo de los registros médicos hay comentarios atribuidos a mí que nunca dije”, declaró ante el tribunal, según reportó The Hollywood Reporter. Afirmó que los registros incluso daban la impresión de que tenía acento británico y una esposa.
Este testimonio forma parte de un litigio entre Media Rights Capital, la productora de “House of Cards“, y su compañía aseguradora. El proceso busca determinar si el actor padecía una condición médica que le impedía filmar la sexta temporada de la serie.
Esta cuestión es crucial para la disputa económica en juego. Si se demuestra la existencia de una enfermedad que le impidió trabajar, la aseguradora podría enfrentar una reclamación millonaria.
Según informó nuevamente The Hollywood Reporter, la productora aspira a una compensación que supera los 100 millones de dólares. Durante el juicio, Kevin Spacey sostuvo que estaba listo para rodar la última entrega de la ficción política, pero fue apartado del proyecto debido a acusaciones que considera falsas.
En paralelo, el actor alcanzó un acuerdo poco común con Media Rights Capital, aceptando reducir un laudo arbitral de 31 millones de dólares en su contra. A cambio, entregó sus registros médicos, documentos que ahora son una pieza central para que la productora intente demostrar ante el jurado que el intérprete sufría una enfermedad que le impedía continuar trabajando.
El proceso judicial dio inicio con los alegatos iniciales a principios de este mes y se espera que se extienda por varias semanas más.




