Nueva York.- La administración del alcalde de Nueva York, Eric Adams, ha firmado un contrato por valor de casi $1,900 millones de dólares con el sector hotelero de la ciudad. Este acuerdo, que asciende a $1,860 millones de dólares, permitirá continuar utilizando habitaciones de hotel como refugio de emergencia para familias sin hogar durante los próximos tres años, según informó The New York Post.
Este contrato se establece en un momento en que la presión derivada de la crisis migratoria ha experimentado una disminución, en contraste con los picos observados en años recientes.
No obstante, la metrópolis sigue enfrentando un desafío significativo: más de 85,000 individuos requieren alojamiento cada noche, de acuerdo con las cifras proporcionadas por el Departamento de Servicios para Personas sin Hogar (DHS).
La medida consolida la colaboración con la Fundación de la Asociación Hotelera de la Ciudad de Nueva York, una organización que agrupa a cerca de 300 hoteles en la Gran Manzana. El convenio facilitará la disponibilidad de habitaciones adicionales para responder a situaciones de emergencia cuando sea necesario.
Vijay Dandapani, Presidente y Director Ejecutivo de la Asociación Hotelera, explicó a The New York Post que el acuerdo está concebido como una herramienta flexible. “El contrato es para emergencias, no para migrantes, y permite crear capacidad según sea necesario; el presupuesto depende de esa necesidad”, precisó.
Por su parte, Nicole Gelinas, investigadora principal del centro de estudios Manhattan Institute, ha expresado críticas sobre la estructuración del acuerdo. Cuestionó que se haya optado por un contrato amplio con todo el sector hotelero en lugar de negociaciones individuales con establecimientos.
“Es un mal precedente. Básicamente, es un contrato sin licitación”, afirmó Gelinas, según reportó The New York Post. En su opinión, si la ciudad pretende seguir utilizando hoteles como refugio, los establecimientos deberían competir en precio para ofrecer sus servicios, en lugar de operar bajo un único convenio.
Gelinas también advirtió que el uso prolongado de hoteles para fines de albergue podría impactar negativamente el mercado turístico de la ciudad, que ya ostenta algunas de las tarifas hoteleras más elevadas del país. El cierre de miles de habitaciones para este propósito, argumentó, podría limitar la oferta para visitantes y mermar la competitividad de Nueva York como destino turístico.
Actualmente, el Departamento de Servicios para Personas sin Hogar mantiene otro contrato vigente con la Asociación Hotelera, por un valor de $929 millones de dólares, que abarca desde el 1 de enero de 2025 hasta el 30 de junio. Este acuerdo permite la utilización de hasta 10,651 habitaciones para familias sin vivienda.
De acuerdo con la oficina del contralor de la ciudad, más de $626 millones de dólares ya han sido desembolsados bajo este convenio.
Un portavoz del sector hotelero defendió la alianza con la ciudad, señalando que los hoteles disponibles ofrecen una diversidad de precios, lo que permite una respuesta eficaz a la necesidad de alojamiento de emergencia.
La obligación de proporcionar refugio se fundamenta en un decreto de consentimiento de 1981 sobre el “derecho a la vivienda”, que impone a la ciudad la responsabilidad de ofrecer albergue a toda persona que lo solicite.
El empleo de hoteles como refugios se intensificó significativamente durante la pandemia de covid-19, cuando la ciudad comenzó a firmar contratos con la Asociación Hotelera para disponer rápidamente de miles de habitaciones y así mitigar el riesgo de contagios en los albergues tradicionales.
Posteriormente, esta infraestructura se expandió durante la crisis migratoria, período en el que Nueva York llegó a albergar hasta 100,000 personas por noche, los niveles más altos registrados desde la Gran Depresión de la década de 1930, según datos citados por la organización Coalition for the Homeless.
La administración municipal ha ordenado el desmantelamiento gradual del sistema de albergues para migrantes que dependía de hoteles. Sin embargo, ha permitido que los solicitantes de asilo permanezcan en refugios municipales sin límites de tiempo, una modificación respecto a políticas previas.
El alcalde Eric Adams también anunció recientemente el cierre del centro Bellevue, el mayor albergue para hombres en Manhattan, con capacidad para 250 residentes.
Nicholas Jacobelli, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de la ciudad, explicó a The New York Post que es probable que el gasto final sea inferior al monto máximo establecido en el contrato.
“En última instancia, la agencia paga en función de la utilización, por lo que, a medida que avanzamos hacia la eliminación gradual del uso de instalaciones hoteleras comerciales de emergencia, esperamos que el gasto real se mantenga por debajo de ese máximo”, indicó Jacobelli.
Jacobelli añadió que la ciudad está priorizando la reducción de la dependencia de hoteles para alojar a familias con niños, argumentando que estos establecimientos no siempre disponen de todos los servicios ofrecidos por los albergues familiares tradicionales.
El contrato también contempla mantener una reserva de unidades disponibles para responder a crisis inesperadas, como las vividas durante la pandemia o el súbito incremento de solicitantes de asilo.




