WASHINGTON.-
Un médico forense en el estado de Nueva York ha dictaminado que la muerte de Nurul Amin Shah Alam, un refugiado con discapacidad visual, fue un “homicidio”. El hombre fue abandonado por agentes de la Patrulla Fronteriza en un aparcamiento.
Las autoridades del condado de Erie emitieron un comunicado el miércoles, concluyendo que la causa del deceso de Shah Alam, de 56 años y originario de Birmania, fueron las complicaciones de una úlcera, exacerbada por el estrés, que estalló, junto con hipotermia y deshidratación. La manera en que falleció, según las autoridades, se calificó como “homicidio” al ser el resultado de un “acto voluntario de otra persona, lo que puede incluir actos u omisiones negligentes”. Sin embargo, las autoridades locales no han señalado directamente a los oficiales de migración como los responsables.
En una rueda de prensa celebrada el miércoles por la tarde, el comisionado del condado de Erie, Gale Burstein, aclaró que la clasificación de la muerte de Shah Alam como homicidio “no indica criminalidad”, sino que es una determinación que corresponde “al sistema judicial”.
El cadáver de Shah Alam, miembro de la minoría musulmana perseguida de los Rohinyá, fue encontrado por la policía de Buffalo cerca del centro de la ciudad el pasado 24 de febrero. El hombre, quien llegó a EE.UU. como refugiado junto a su familia en 2024, había permanecido en prisión por poco más de un año por delitos menores, tras un encuentro violento con agentes de policía que lo arrestaron cuando intentaba ingresar al jardín de un vecino.
Sus familiares esperaban su liberación el 19 de febrero, tras cumplir su condena. No obstante, sin informar a sus seres queridos, las autoridades locales lo trasladaron a manos de la Patrulla Fronteriza, que posteriormente determinó que no podía ser deportado. Ese mismo día, según videos de una cámara de seguridad filtrados al diario The Washington Post, los agentes migratorios abandonaron a Shah Alam alrededor de las 20:00 hora local en el aparcamiento de un pequeño centro comercial. Su familia inició una campaña de búsqueda en redes sociales y en la comunidad, y cinco días más tarde, fue hallado sin vida.
La Patrulla Fronteriza y el Departamento de Seguridad Nacional han negado que la muerte del hombre esté relacionada con la actuación de sus agentes, declarando a medios locales que Shah Alam no mostró “señales de angustia, problemas de movilidad ni discapacidades que requirieran asistencia especial”.




