Bogotá.- El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha declarado que el listado de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en el que él mismo fue incluido el año pasado, es utilizado únicamente para “perseguir oposiciones políticas”.
A través de la red social X, Petro afirmó: “La OFAC solo sirve para perseguir oposiciones políticas y domesticarlas en el mundo. Es un sistema aberrante de control político. Sin diferenciación política en la humanidad, la humanidad perece”.
El mandatario colombiano reiteró su postura al señalar que la lista de la OFAC “ya no es un arma contra el narcotráfico”, indicando que este sector “se burla de ella” y que sus integrantes “se hospedan en Dubai, allí compran residencia por unos 4.000 dólares y viven en medio del lujo”.
La inclusión del presidente Petro en este listado de la OFAC, también conocido como ‘Lista Clinton‘, ocurrió en octubre del año pasado, después de que el entonces presidente Donald Trump lo acusara públicamente de ser un “líder del narcotráfico”.
Este sábado, Petro también añadió que “la extrema derecha no entiende que la base diversa de la humanidad es su riqueza y que no debe eliminarse porque entonces no hay humanidad. Por ello (es) tan necesaria una gobernanza global democrática” en referencia a la labor de la OFAC.
Las declaraciones de Petro se producen días después de que, el miércoles pasado, la OFAC retirara de su lista de individuos sancionados a Delcy Rodríguez, quien fue designada como presidenta interina de Venezuela y había sido incluida en dicha lista en 2018.
Esta medida representa un paso más en el proceso de normalización de las relaciones entre Washington y Caracas, iniciado tras la captura por parte de Estados Unidos de Nicolás Maduro, quien actualmente enfrenta un juicio por narcotráfico en Nueva York.
Las tensiones en la relación bilateral entre Bogotá y Washington se agudizaron a partir de enero de 2025, coincidiendo con el inicio de un segundo mandato del presidente Donald Trump, lo que generó marcadas diferencias con el Gobierno colombiano.
La primera gran crisis entre ambas naciones se registró ese mismo mes, cuando el presidente Petro rechazó la recepción de vuelos militares estadounidenses que transportaban ciudadanos colombianos deportados, argumentando condiciones de traslado inhumanas. En respuesta, Trump amenazó con la imposición de aranceles y sanciones económicas contra Colombia.
Las divergencias persistieron durante los meses subsiguientes, particularmente en relación con el enfoque de la lucha antidrogas. Esto resultó en que la administración estadounidense retirara a Colombia el certificado de país colaborador en el combate al narcotráfico y en la imposición de sanciones a funcionarios colombianos, incluyendo al propio jefe de Estado.
No obstante, la tensión diplomática se atenuó tras una conversación telefónica entre Petro y Trump a principios de enero, lo que facilitó reuniones de alto nivel entre funcionarios de ambos Gobiernos y culminó en un encuentro entre los dos mandatarios el 3 de febrero.


