El Cairo.- El tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz comenzó a reanudarse con cautela este miércoles, luego de haber experimentado caídas drásticas de hasta el 97 % tras el inicio del conflicto en Oriente Medio. Esta reactivación se produce después de que Estados Unidos e Irán alcanzaran un acuerdo de tregua de dos semanas que garantizará el «paso seguro» por la estratégica vía.
«Se observan los primeros indicios de actividad marítima en el Estrecho de Ormuz tras el anuncio del alto el fuego, que incluye la reapertura temporal de esta vía marítima estratégica para facilitar las negociaciones», informó la plataforma de monitoreo MarineTraffic en un comunicado este miércoles.
Según datos de MarineTraffic, cientos de buques permanecen en las aguas del Golfo Pérsico. Entre ellos se cuentan 426 petroleros, 36 buques de transporte de gas licuado de petróleo (GLP) y 19 de gas natural licuado (GNL), muchos de los cuales «quedaron prácticamente varados» desde la interrupción del tráfico en Ormuz iniciada el 28 de febrero.
La plataforma MarineTraffic destacó que «ya se están registrando los primeros movimientos», citando el cruce del buque Daytona Beach, de bandera de Liberia, a las 6:59 GMT tras zarpar del puerto iraní de Bandar Abás. Posteriormente, el granelero NJ Earth, de propiedad griega, transitó por la zona a las 8:44 GMT.
Este acuerdo de alto el fuego de dos semanas fue anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, y el Gobierno de Irán confirmó la posibilidad de «paso seguro» por la vía. Ambas partes tienen previsto iniciar negociaciones para un acuerdo más amplio el próximo viernes en Islamabad.
La reapertura de Ormuz ha sido una demanda persistente de la comunidad internacional, con el presidente Trump ejerciendo una presión significativa. Trump había amenazado previamente a Irán con ataques contra sus centrales eléctricas y puentes si no restablecía el paso por el estrecho, llegando a afirmar que el país podría ser «aniquilado en una sola noche» y regresar a «la Edad de Piedra».
Según la plataforma Hormuz Strait Monitor, un total de 10 embarcaciones transitaron por esta estratégica vía en las últimas 24 horas, y 7 buques se encontraban en tránsito en el momento del informe.
Previo al conflicto, el Estrecho de Ormuz era crucial para el comercio global, con un tránsito estimado del 20 % al 25 % del volumen total de petróleo marítimo, lo que equivale a más de 20 millones de barriles diarios de crudo y derivados, según datos de la UNCTAD (agencia de la ONU para el Comercio y Desarrollo).
Adicionalmente, la vía era fundamental para el 20 % del gas natural licuado (GNL) mundial, el 29 % del gas licuado de petróleo (GLP), el 13 % de los productos químicos, y un tercio del comercio marítimo global de fertilizantes.
Las interrupciones han provocado repercusiones devastadoras. Más del 80 % del crudo y GNL que transita por el estrecho tiene como destino los mercados asiáticos, y Europa depende en un 35 % de los productos que pasan por Ormuz. La paralización ha disparado los precios del crudo, generando preocupación por una posible crisis energética global.
Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero hasta el 7 de abril, la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO) reportó 17 ataques contra embarcaciones en Ormuz, el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, además de 11 «actividades sospechosas».
Las disrupciones fueron masivas: de un promedio de 120 a 140 buques diarios antes del conflicto, el mes de marzo registró entre 4 y 6 embarcaciones, según la plataforma Port Watch, una iniciativa del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Universidad de Oxford.
«Es muy improbable que se vuelva a alcanzar un nivel similar en las próximas dos semanas, teniendo en cuenta el retraso en los procesos de verificación, las limitaciones de los seguros y la reticencia de los operadores», afirmó Daejin Lee, experto en comercio marítimo, en su perfil de LinkedIn este miércoles.
A pesar de que el analista especializado en Ormuz considera que estas dos semanas de alto el fuego representan «una oportunidad significativa» para el aumento de los volúmenes, advirtió sobre la «considerable» magnitud del retraso. Se estima que más de 1.000 buques transoceánicos (y hasta 3.000 si se incluyen los de tonelaje regional) permanecen atrapados en el Golfo Pérsico.
Además, Lee recordó que las preocupaciones de seguridad entre operadores y navieras aún persisten, lo que podría ralentizar «la respuesta inicial» a la reapertura.
«Es probable que muchos armadores de primer nivel esperen varios días —o incluso más— para confirmar que el alto el fuego se mantiene antes de comprometer buques y tripulaciones. Esto es una gestión de riesgos racional, no una precaución excesiva», concluyó el experto.


