SÃO PAULO.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha promulgado una ley que tipifica la violencia vicaria como delito, estableciendo penas de entre 20 y 40 años de prisión. Esta medida representa un paso decisivo en la lucha contra la violencia de género en el país.
La violencia vicaria, definida como el daño extremo infligido a los hijos con el fin de afectar a la madre, carecía hasta el momento de una figura penal específica, lo que dificultaba su investigación y sanción en el sistema judicial brasileño.
La aprobación de esta legislación responde a una creciente preocupación social, exacerbada por casos conmovedores como el registrado en el estado de Goiás, donde un padre asesinó a sus dos hijos antes de quitarse la vida.
El Gobierno busca con esta iniciativa subsanar vacíos legales y asegurar sanciones más rigurosas para estos delitos, catalogados como algunos de los más graves en el ámbito de la violencia intrafamiliar.
Durante el acto de firma, el presidente Lula enfatizó la necesidad de “crear reglas rigurosas” y endurecer las sanciones, al tiempo que subrayó la importancia de abordar el problema mediante políticas educativas que combatan las raíces del machismo.
Adicionalmente, el mandatario sancionó una segunda normativa que obliga al uso de tobilleras electrónicas para agresores en situaciones de riesgo para mujeres o menores.
Dicha normativa estipula que, en caso de que un juez decida no imponer esta medida, deberá justificar su decisión de forma expresa. Asimismo, en los municipios donde no existan jueces, los comisarios de policía estarán facultados para ordenar la utilización de estos dispositivos.
La diputada Fernanda Melchionna, promotora de los proyectos, resaltó la “extremada eficacia” de la tobillera electrónica, una herramienta que, hasta ahora, había sido subutilizada.
Con estas acciones, Brasil refuerza su marco legal en la lucha contra la violencia de género, buscando contener una problemática que continúa victimizando a personas y generando alarma en toda la región.


