San Sebastián, España.- La artista dominicana Tokischa ha generado una fuerte polémica en España tras la difusión de imágenes en las que aparece posando semidesnuda en la Basílica de Nuestra Señora del Coro de la ciudad de San Sebastián. Las fotografías, parte de la promoción de su cortometraje «NO MARGINE«, han provocado la indignación de diversas instituciones religiosas y legales.
El Obispado de San Sebastián se ha pronunciado enérgicamente contra la publicación de dicho contenido, exigiendo la eliminación inmediata de las imágenes. Paralelamente, la Fundación Española de Abogados Cristianos ha interpuesto una denuncia ante las autoridades judiciales por un presunto delito de profanación.
En su publicación, la artista Tokischa defendió su postura, afirmando que su conexión es «con Dios, no con la religión». Según sus palabras, «Dios me acepta como soy, me creó, no me juzga, me permite aprender de mis errores y encontrar la verdad por mí misma. Dios nunca se ha ido, está presente en cada célula de mi cuerpo, en el aire que respiro, en la risa inocente de los niños (…) Pero ustedes creen que solo está en la iglesia».
El Obispado de San Sebastián ha esclarecido que negó previamente el permiso a la productora para realizar la grabación en el templo. Según la diócesis, la solicitud inicial describía una «escena breve», «contemplativa y respetuosa, sin diálogos, ni actividad que interrumpiera la dinámica del lugar». Tras investigar el historial de la productora y de la artista, la institución eclesiástica decidió denegar la autorización. A pesar de ello, el Obispado afirma que la grabación se llevó a cabo sin su consentimiento. La diócesis estudia ahora la posibilidad de emprender acciones legales.
La institución religiosa lamentó «profundamente el uso indebido de un espacio sagrado» para la producción de este material, calificándolo de «incompatible con el respeto a un lugar sagrado» y potencialmente hiriente para «la sensibilidad de los fieles».
Por su parte, la Fundación Española de Abogados Cristianos formalizó su denuncia ante el juzgado de San Sebastián, argumentando un delito de profanación, tipificado en el Código Penal español. La fundación sostiene que la grabación, con la presencia de Tokischa semidesnuda, constituye una utilización «consciente» del recinto religioso con propósitos «comerciales y de exhibición».


