MIAMI, EE.UU.- La misión Artemis II culminó este viernes con éxito, marcando el regreso de la exploración humana a la órbita lunar por primera vez desde 1972. La cápsula Orión amerrizó con sus cuatro astronautas en el Pacífico, frente a la costa de San Diego, California, tras diez días históricos y sin mayores percances. La tripulación fue recibida con aplausos desde el centro de control en Houston.
“Estados Unidos ha vuelto a enviar astronautas a la Luna y traerlos de regreso a salvo», expresó tras el amerizaje Jared Isaacman, empresario y astronauta, quien acompañó el rescate de la tripulación en el Pacífico, en referencia a esta misión de prueba del potente cohete SLS y de la nave Orión.
El buen tiempo favoreció a la diversa tripulación que llegó a la órbita lunar el pasado lunes, después de un despegue sin problemas el 1 de abril desde Cabo Cañaveral, Florida. Estas condiciones óptimas se repitieron este viernes en la zona de amerizaje.
Entre los victoriosos astronautas que regresaron a la Tierra se encuentran Christina Koch, presentada como la primera mujer en orbitar la Luna; Victor Glover, la primera persona afroamericana en esta hazaña; y Jeremy Hansen, el primer no estadounidense, de nacionalidad canadiense, en participar en una misión de la NASA con destino lunar. El cuarto astronauta, el comandante Reid Wiseman, completó la histórica expedición.
La misión también probó por primera vez el soporte vital humano en una nave al pasar por la cara oculta de la Luna, incluyendo un apagón de las comunicaciones de 40 minutos. La experiencia se vio realzada por un eclipse de más de 50 minutos, que permitió a la tripulación realizar observaciones únicas.
La NASA ha indicado que ahora analizará el abundante material gráfico y las observaciones recolectadas, que servirán de base para orientar las futuras misiones del programa Artemis.
Durante la expedición, el comandante Reid Wiseman protagonizó uno de los momentos más emotivos, cuando sus compañeros bautizaron un cráter lunar observado por primera vez por el ser humano con el nombre de ‘Carroll’, en honor a su esposa fallecida.
No todo fue solemnidad; momentos más graciosos y, a la vez, desagradables incluyeron un frasco de Nutella -crema dulce de avellanas y cacao- flotando durante la transmisión en vivo, así como el atasco del inodoro y los malos olores que los astronautas tuvieron que soportar.
La travesía, de diez días, implicó riesgos significativos, desde el despegue -que pudo haber comprometido el resto de la operación- hasta el reingreso. Esta fue la primera prueba con tripulación del escudo térmico de Artemis II, crucial para la seguridad.
Este blindaje logró proteger a la tripulación de las altísimas temperaturas generadas por la fricción durante la reentrada en la atmósfera terrestre, que se estimaron entre 1.650 grados centígrados (3.000 Fahrenheit) y 2.760 grados centígrados (5.000 Fahrenheit). Este calor extremo se generó al ingresar en la atmósfera a una velocidad cercana a los 40.000 kilómetros por hora (24.661 millas por hora), con una desaceleración que alcanzó hasta cuatro veces la fuerza de gravedad.
La recuperación de los astronautas fue llevada a cabo por las fuerzas armadas estadounidenses y personal de la NASA, quienes los trasladaron a una plataforma inflable.
Desde allí, se programó su evacuación en helicópteros y traslado a la enfermería de un buque para evaluaciones médicas, antes de ser llevados a tierra para exámenes adicionales. «Estamos regresando a la Luna. Lo hacemos para quedarnos», enfatizó Isaacman, añadiendo: «Vamos a dominar las habilidades en la superficie lunar para que algún día podamos emprender misiones a Marte. Es un momento increíblemente emocionante. Y no vamos solos: estamos llevando a todos con nosotros».


