ISLAMABAD.-
Las delegaciones de Irán y Estados Unidos iniciaron este sábado negociaciones directas en Islamabad, lo que representa un significativo avance diplomático después de décadas sin contactos de alto nivel entre ambas naciones. El encuentro, facilitado por la mediación de Pakistán, se produce tras una jornada inicial de consultas por separado con las autoridades paquistaníes.
Las conversaciones cara a cara, según una fuente diplomática, ya se encuentran en desarrollo, con pausas programadas por motivos técnicos y religiosos. La cita congrega a altos representantes de ambos países, incluyendo al vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, y al presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, marcando la relevancia del diálogo.
La agenda de las negociaciones aborda cuestiones de alta sensibilidad regional, como la posibilidad de un alto el fuego, el control estratégico del estrecho de Ormuz y la liberación de activos iraníes congelados. Medios iraníes informaron que Washington habría evaluado la opción de desbloquear parte de estos fondos como un gesto de buena voluntad, aunque esta versión fue posteriormente desmentida por autoridades estadounidenses.
Se espera que las discusiones progresen de aspectos generales a detalles técnicos, con equipos especializados trabajando en la formulación de posibles acuerdos. Fuentes diplomáticas no descartan la posibilidad de que las negociaciones se extiendan hasta el domingo, con el fin de resolver puntos pendientes.
La capital paquistaní experimentó un robusto despliegue militar durante la jornada, con la denominada «Zona Roja» completamente blindada. Las calles permanecieron mayormente desiertas, y el acceso a las principales sedes gubernamentales y diplomáticas fue restringido. El Hotel Serena, situado dentro de este perímetro de seguridad, es el probable escenario principal del encuentro, mientras que la prensa internacional aguarda novedades en el Centro de Convenciones Jinnah.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, destacó la importancia de la cumbre, calificándola como «un momento decisivo para lograr un alto el fuego permanente», en un contexto de persistentes tensiones regionales que también afectan a naciones como Líbano.


