Bogotá, Colombia.- El excandidato presidencial Sergio Fajardo ha calificado la política de “paz total” impulsada por el presidente Gustavo Petro como un “caos total”, argumentando que esta estrategia ha propiciado el fortalecimiento y la expansión de grupos armados ilegales en diversas regiones del país.
En una reciente entrevista, el aspirante del partido Dignidad y Compromiso afirmó que el modelo de negociación implementado por el Gobierno no ha logrado su objetivo primordial de reducir la violencia. Según Fajardo, la presencia de organizaciones criminales ha experimentado un crecimiento significativo, lo que, a su juicio, representa una pérdida de control territorial sin precedentes en la historia reciente de Colombia.
Fajardo subrayó las debilidades estructurales de la estrategia gubernamental, haciendo hincapié en la retirada de la fuerza pública de zonas clave sin garantías efectivas de desmovilización por parte de los grupos ilegales. En este contexto, el político mencionó el estancamiento de los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el aumento de la violencia como indicadores claros del fracaso del plan.
La política de “paz total” también incluye negociaciones con las disidencias de las FARC y el sometimiento a la justicia de estructuras criminales como el Clan del Golfo. No obstante, el exgobernador de Antioquia considera que los avances en estas áreas han sido limitados, y que la estrategia ha sido aprovechada por estas organizaciones para consolidar su poder.
Como alternativa a la actual política, Fajardo propone el “Plan Guardián”, una iniciativa centrada en el fortalecimiento de la fuerza pública. Su propuesta contempla un aumento de entre 40.000 y 50.000 efectivos policiales, con un énfasis particular en las zonas urbanas, además de la recuperación de la capacidad operativa del Ejército Nacional.
El candidato enfatizó que una presencia estatal sólida es indispensable para construir una paz sostenible. A pesar de reiterar su apoyo histórico a los procesos de paz, incluyendo el acuerdo con las FARC, Fajardo marcó una clara distancia con el enfoque actual del Gobierno.
En su tercera aspiración presidencial, Fajardo enfrenta un panorama electoral complejo, ubicándose en las encuestas detrás de figuras como Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella.
Fajardo describió su campaña como un camino “largo, estrecho y empinado”, comparándola con una lucha desigual. Asimismo, criticó lo que percibe como una fuerte polarización política entre los sectores afines al Gobierno y las figuras alineadas con el expresidente Álvaro Uribe.
El político insistió en que su principal desafío es romper la división política que, según él, alimenta el resentimiento social y obstaculiza el desarrollo del país. En este sentido, hizo un llamado a los votantes a considerar una opción que promueva el diálogo y evite la confrontación.
Con la proximidad de las elecciones, Fajardo confía en alcanzar un “punto de quiebre” que impulse su candidatura y modifique la percepción sobre sus posibilidades reales de triunfo.




