París.- El proceso en apelación contra el expresidente francés
Nicolas Sarkozy ha tomado un giro inesperado tras el testimonio de su antiguo colaborador Claude Guéant, una declaración que podría poner en jaque la estrategia de defensa del exmandatario. La aportación de Guéant, enviada por escrito debido a una baja por enfermedad, introduce nuevos elementos que podrían fortalecer la acusación en el caso de presunta financiación ilegal con dinero del régimen libio.
El mensaje de Guéant se considera un punto de inflexión en el juicio. El exjefe de gabinete afirmó que nunca actuó a espaldas de Sarkozy y que todas sus acciones respondían a instrucciones directas de su superior. Esta declaración contradice la línea adoptada recientemente por el expresidente, quien ha intentado distanciarse de su antiguo brazo derecho.
Durante su intervención anterior, Sarkozy expresó “estupefacción” al conocer supuestos movimientos de dinero vinculados al intermediario Ziad Takieddine. Sin embargo, la versión de Guéant sugiere una coordinación más estrecha de la que el exmandatario reconoce públicamente.
El cambio de postura de Sarkozy ha generado tensiones evidentes en la sala, ya que en el juicio inicial defendía la honorabilidad de su colaborador, mientras que ahora cuestiona su conducta, lo que provocó una reacción directa de Guéant.
El caso se remonta a presuntos acuerdos con figuras del régimen de Muamar el Gadafi, incluyendo contactos con su entorno cercano como Abdallah Senoussi. Según la acusación, estos vínculos habrían facilitado aportes financieros ilegales a la campaña presidencial de 2007.
En contraste, el exministro Brice Hortefeux ha mantenido su respaldo a Sarkozy, evitando así ampliar la fractura dentro de su antiguo círculo político.
El proceso judicial continuará el próximo 29 de abril, cuando Sarkozy volverá a ser interrogado. Con el testimonio de Guéant incorporado al expediente, la acusación gana fuerza y la defensa del expresidente enfrenta uno de sus momentos más críticos.




