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Por: Angel Artiles Diaz
angelarties@hotmail.es
La República Dominicana es el único país del mundo en el que se denomina “Concho” a los vehículos utilizados para el transporte público de pasajeros.
¿Qué significa “Concho”?
El Diccionario Pequeño Larousse (pág. 257) dice: Poso, sedimento. Túnica de la espiga de maíz.
En Chile, final de una cosa. Ejemplo: Ver la función hasta el concho, también en Chile, sobras de comida.
En la República Dominicana, la palabra “Concho” se usa como un epéntesis de la palabra prohibida COÑO.
La epéntesis es una figura gramatical que consiste en intercalar letras, en una palabra, distorsionándola en su pronunciación, pero dejándole el mismo significado, ejemplo: «corónica» por «crónica». Más técnicamente: es un fenómeno fonológico que consiste en insertar un sonido de una vocal o una consonante, en el interior de una palabra para facilitar su pronunciación o adaptarla a las reglas fonotácticas del idioma.
En su uso más común, la epéntesis sirve también para disfrazar palabras prohibidas, palabras tabúes, para poder usarlas en el salón, en la cotidianidad, sin provocar reproche, ejemplo: caray por carajo.
La palabra “Concho” es una ‘epéntesis’ de COÑO, que es un término tabú, que realmente no tiene ningún significado, no aparece etiquetado como una mala palabra ni siquiera en el Diccionario Pequeño Larousse, pero, en la sociedad dominicana, es una “mala palabra”, que se usa a diario: a) como muletilla de buen humor, ejemplo: ¡Coño, te pareces a Santa Claus!; b) como insulto: coño no molestes tanto; c) como asombro: ¡Coño, ¡cuánto ha crecido esa muchacha!
Bueno, pero ¿por qué a los vehículos que transportan pasajeros en la República Dominicana, también se les denomina “Concho”?
Veamos la historia: El “Concho Primo” era un personaje caricaturesco creado por Don Bienvenido Gimbernard, que además era dueño de una imprenta y también el padre del historiador y músico sinfónico Jacinto Gimbernard.
Esa caricatura de ‘el Concho Primo’ aparecía en la Revista Cosmopolita que antes y durante la era de Trujillo, producía y publicaba Don Bienvenido Gimbernard, y al personaje se le atribuían comentarios políticos y sociales, que le daban vida propia. El personaje ‘Concho Primo’ iniciaba todos sus monólogos con la frase: “Concho primo (y, a continuación, le agregaba el comentario) por ejemplo: Concho, primo, anoche mataron a un hombre…
En esa revista era uno de los principales medios para la publicidad gráfica de aquella época y, cuando llegaron los primeros carros Chevrolet, importados por el señor Amadeo Barletta, a Don Bienvenido Gimbernard se le encomendó la publicidad de estos vehículos y, este le sugirió que estableciera una flotilla de Chevrolet, para transportar pasajeros en varias rutas fijas, y que les pusiera el nombre de ‘CARROS DEL CONCHO PRIMO’, es decir, carros para transportar gente de la categoría social del personaje de caricatura ‘Concho Primo’, que a la sazón era un campesino en la ciudad, con su típica vestimenta y una pipa de tallo largo.
Al señor Amadeo Barletta le pareció muy largo el nombre y propuso que se dejara solo ‘CARROS DEL CONCHO’.
Después, el pueblo dominicano se encargó de quitar la palabra CARROS y dejó únicamente “CONCHO” a todo vehículo para el transporte urbano de pasajeros, y se creó el verbo “conchar” y el gerundio “conchando”.
Muchos desconocedores del origen de nuestras cosas han tratado de imponer el americanismo TAXI, pero el “concho” ha sobrevivido y, por ser un concepto autóctono, con certificado de legitimidad histórica, enquistado en nuestras costumbres, debemos preservarlo por encima del extranjerismo taxi.
Por más de 30 años, Periodista y locutor por más de 45 año, Abogado en ejercicio durante 34 años


