Santo Domingo, República Dominicana.- La realidad del autismo en la República Dominicana está marcada por la desigualdad, la falta de información y un sistema que, a menudo, no responde a las necesidades reales de las familias. Así lo ha denunciado Leonel Sánchez, padre de Lucas, un niño de 10 años diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA) a los dos años, quien lamenta la ausencia de políticas públicas, acceso a terapias y apoyo estatal sostenido.
Durante su intervención en el panel «Hoy Habla de Autismo» del periódico Hoy, Sánchez describió una «brecha evidente entre las iniciativas públicas y la realidad que enfrentan las familias en el día a día». «Se habla mucho, hay seminarios, discursos, pero no hay seguimiento», afirmó.
Uno de los principales problemas señalados por Sánchez es la falta de acceso continuo a terapias especializadas. Manifestó que, incluso en el sistema privado, servicios esenciales como psicología o psiquiatría conllevan «largas listas de espera», llegando a ofrecer citas con retrasos de «tres o cuatro meses», una situación que califica como «la realidad del autismo aquí».
El elevado costo económico representa una carga significativa para las familias, que deben asumir gastos en tratamientos, transporte y educación especializada. «Si en lo privado es difícil, imagínate en lo público», cuestionó Sánchez, aludiendo a la precariedad del sistema de salud estatal para abordar estos casos.
El padre de familia también criticó la ausencia de políticas públicas integrales que aseguren una atención digna y oportuna. «El autismo no conoce clase social, ni partido político. Le puede llegar a cualquiera», enfatizó, subrayando que el abordaje del TEA debe ser un derecho y no un privilegio.
Las desigualdades territoriales también fueron un punto clave en la intervención de Sánchez, quien describió cómo familias de comunidades como San Cristóbal o zonas rurales se ven obligadas a desplazarse largas distancias hasta la capital para acceder a terapias, incurriendo en costos que a menudo superan sus posibilidades económicas.
«Hay madres que tienen que dejar de trabajar para dedicarse completamente al cuidado de sus hijos. No tienen apoyo, no tienen recursos, y la salud mental de esas familias también se ve afectada», lamentó Sánchez, destacando el impacto integral en los hogares.
La falta de información y orientación estatal es otro aspecto crítico. Según Sánchez, muchas familias reciben el diagnóstico sin las herramientas ni el acompañamiento adecuado. «No hay campañas suficientes, no hay educación sobre el tema. La gente no sabe cómo actuar», afirmó.
Aunque reconoció algunos avances en los últimos años, Sánchez los considera insuficientes ante la magnitud del problema. «Se ha avanzado algo, pero no es suficiente. Esto no puede seguir siendo solo discurso», sentenció.
El testimonio de Leonel Sánchez refleja una realidad compartida por numerosas familias dominicanas: el autismo no solo es un desafío médico, sino también social, económico y emocional, en un contexto donde el apoyo institucional persiste como una limitación.


