New York.-
Las infecciones urinarias (ITU), si bien suelen resolverse con tratamiento médico, pueden generar complicaciones severas y, aunque es poco frecuente, un riesgo de muerte si no se abordan adecuadamente, según alertan especialistas.
Inicialmente, las ITU suelen presentarse en la vejiga o la uretra, una condición conocida como cistitis, y en esta fase rara vez representan una amenaza grave. Sin embargo, el problema surge cuando la infección no se trata o se ignora, permitiendo que las bacterias se extiendan progresivamente hacia los riñones o, en los casos más graves, al torrente sanguíneo.
El mayor peligro ocurre cuando la infección avanza hasta los riñones, desarrollando una condición denominada pielonefritis. En esta etapa, el cuadro clínico deja de ser leve y puede desencadenar complicaciones significativas.
Si las bacterias consiguen ingresar al sistema circulatorio, pueden provocar urosepsis, una forma de sepsis que induce una respuesta inflamatoria generalizada en el organismo. Esta reacción puede comprometer seriamente órganos vitales y, en los escenarios más críticos, culminar en el fallecimiento del paciente.
Aunque estos desenlaces son infrecuentes, los médicos enfatizan que el riesgo se incrementa considerablemente ante la falta de atención médica oportuna.
Existen grupos específicos de la población que requieren especial atención, ya que presentan una mayor predisposición a desarrollar complicaciones. En estas personas, el organismo enfrenta mayores dificultades para combatir la infección, lo que favorece su propagación.
Para minimizar los riesgos, los especialistas aconsejan no desestimar los síntomas iniciales, mantener una hidratación adecuada, evitar posponer la micción y seguir rigurosamente cualquier tratamiento prescrito. Asimismo, recalcan la importancia de abstenerse de la automedicación.


