AL MAWASI.-
Numerosos pacientes y enfermos en la Franja de Gaza continúan dependiendo de la atención que brindan los hospitales de campaña, una necesidad crítica dada la destrucción del sistema sanitario durante la ofensiva bélica y los ataques casi diarios del Ejército israelí sobre el territorio. Este escenario humanitario ha llevado al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a extender sus operaciones en la región.
El pasado domingo, tras su inauguración en mayo de 2024, el CICR anunció que su Hospital de Campaña de Rafah, localizado específicamente en Al Mawasi, continuará funcionando al menos dos años más. Esta decisión se tomó después de un mes de negociación con las autoridades pertinentes, culminando con la autorización de Israel para la introducción de materiales esenciales de mantenimiento y mejora, cruciales para la operatividad del centro.
Entre los beneficiarios de esta atención se encuentra Mohamed Ramz al Houthi, un adolescente de 14 años que ha sido operado cuatro veces en este hospital de campaña desde que un misil israelí le alcanzara y cercenara cuatro tendones. «Estoy contento. Me están poniendo inyecciones y suero intravenoso», declaró el joven a la agencia EFE.
La situación sanitaria en Gaza es precaria. Según los datos más recientes de finales de febrero de la agencia de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), solo el 42 % de los centros médicos están operativos, y de estos, el 90 % lo hace de forma parcial. Además, todos los hospitales dependen completamente de generadores, mientras la entrada de combustible, transformadores y repuestos es dificultada por Israel, afectando directamente el funcionamiento de unidades de cuidados intensivos, diálisis y los escasos quirófanos.
Pese a un alto el fuego en vigor desde octubre de 2025, las tropas israelíes continúan abriendo fuego casi a diario. Desde entonces, al menos 850 personas han muerto y más de 2.000 han resultado heridas, según datos del Ministerio de Sanidad gazatí. El centro de Al Mawasi es estratégico, siendo el más próximo a la denominada línea amarilla del sur, donde las tropas israelíes siguen apostadas y controlando más de la mitad del enclave, funcionando como un salvavidas para los palestinos heridos por disparos de drones y francotiradores.
En los últimos dos años, en este hospital de campaña de la Cruz Roja se han realizado más de 250.000 consultas y más de 11.300 intervenciones quirúrgicas, como la de Mohamed. La magnitud de la crisis se refleja en las cifras generales: más de 72.700 personas han muerto en Gaza desde el estallido del conflicto en su forma actual en octubre de 2023, y alrededor de 172.500 han resultado heridas, muchas con lesiones permanentes y amputaciones.
«Es una tragedia que un hospital de campaña provisional tenga que seguir funcionando porque no existen alternativas a la vista para la prestación de servicios de salud. El sistema sanitario en Gaza está sometido a una gran presión», afirmó Pat Griffiths, portavoz del CICR, a EFE desde Gaza.
El jueves 7 de mayo, Israel permitió la entrada de 25 camiones con más de 400 palés de nuevos módulos para reemplazar y modernizar el hospital. Este gesto es inusual, considerando la entrada restringida de ayuda humanitaria desde 2023, marcada por inspecciones arbitrarias y denegaciones, e incluso bloqueos completos durante meses.
Otro paciente, Abdulah Mohamed Abu Zur, de 32 años, recibió tratamiento en este centro por heridas de metralla en la pierna derecha, una fractura de cráneo, una amputación y quemaduras de tercer grado, tras ser herido en un ataque de misil el 17 de agosto de 2025. «Estaba sentado en la puerta de casa cuando sucedió», relató a EFE sobre el bombardeo cerca de su domicilio, en el campamento central de al Bureij.


