New York.- La limpieza en el hogar trasciende la percepción visual, con expertos destacando que, incluso en cocinas que lucen impecables, existen puntos específicos propicios para la proliferación de bacterias y hongos. Estos focos, a menudo pasados por alto, pueden comprometer la higiene alimentaria si no se abordan adecuadamente.
Marlon Toscano, un reconocido especialista en Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) e Higiene y Manipulación de Alimentos, conocido en redes sociales como “Me sabe a ciencia”, ha identificado tres áreas críticas: las bandejas para escurrir platos, los bordes del lavaplatos y el dispensador de agua del refrigerador.
Las bandejas para escurrir platos son uno de estos puntos de riesgo. El agua estancada proveniente de los utensilios recién lavados crea un ambiente ideal para la acumulación y multiplicación de microorganismos. Este líquido puede generar contaminación cruzada, reintroduciendo bacterias en cubiertos y vajilla que ya se consideraban limpios, especialmente si el contacto es directo. La recomendación es lavarlas con regularidad y desinfectarlas con alcohol etílico al 70% o una solución de hipoclorito de sodio (aproximadamente una cucharadita por litro de agua).
Otro lugar susceptible son los bordes del lavaplatos, donde se forma una mezcla crítica de agua, detergente y restos orgánicos. Una simple enjuagada no es suficiente para erradicar la acumulación de bacterias y hongos. Es crucial realizar una limpieza profunda utilizando un cepillo o una esponja exclusiva para esta área, aplicando una solución desinfectante y frotando meticulosamente para eliminar cualquier residuo.
Finalmente, el dispensador de agua del refrigerador, aunque a menudo percibido como inofensivo, puede ser un caldo de cultivo para biopelículas bacterianas (biofilms). Estas formaciones pueden ser ingeridas inadvertidamente con el agua. Para asegurar la inocuidad del agua, la práctica recomendada es desarmar las piezas removibles del dispensador, cepillarlas y desinfectar toda la zona de manera periódica para erradicar cualquier rastro de moho o bacterias.
Adoptar estos pequeños cambios en la rutina de limpieza representa grandes beneficios para su bienestar, garantizando una cocina verdaderamente higiénica, según el experto.


