Teherán.- Las gestiones diplomáticas entre Irán y Estados Unidos se han intensificado en las últimas horas, en medio de crecientes esfuerzos internacionales para alcanzar un acuerdo de paz que busca reducir las tensiones en Medio Oriente y prevenir una escalada mayor del conflicto.
El ministro de Exteriores de Irán, Abás Araqchí, mantuvo conversaciones telefónicas con altos representantes diplomáticos de Catar, Turquía, Irak y Omán. Este movimiento subraya la presión regional por facilitar un entendimiento entre Washington y Teherán.
Asimismo, Araqchí dialogó con el secretario general de la ONU, António Guterres, a quien detalló el estado actual de las negociaciones y los avances de las conversaciones diplomáticas.
En un contexto de intensas negociaciones, el jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, llegó a Teherán para reunirse con autoridades iraníes y analizar la más reciente propuesta presentada por Estados Unidos.
Aunque la visita ha sido interpretada como una señal de progreso en las conversaciones, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, insistió en que “todavía no existe un acuerdo cercano”. “La diplomacia requiere tiempo y las partes aprovechan cada oportunidad para transmitir sus puntos de vista”, afirmó el funcionario iraní en declaraciones a medios estatales.
Las conversaciones actuales se centran primordialmente en lograr el cese de la guerra en todos los frentes regionales, incluyendo el conflicto en el Líbano, posponiendo para una etapa posterior las discusiones sobre el programa nuclear iraní.
Según medios iraníes, Teherán exige el levantamiento de las sanciones económicas, la liberación de activos bloqueados y el reconocimiento de su soberanía sobre el estratégico estrecho de Ormuz como condiciones fundamentales para alcanzar un primer acuerdo. El Gobierno iraní también busca formalizar el cobro de peajes marítimos para las embarcaciones que crucen el estrecho, una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró que Irán “nunca tendrá un arma nuclear” y aseguró que el conflicto “se resolverá pronto”. Washington mantiene su exigencia de que Irán entregue sus reservas de uranio enriquecido al 60 %, cercano al nivel requerido para armamento nuclear, además de aceptar estrictos controles internacionales sobre su programa atómico.
La situación en el estrecho de Ormuz persiste como uno de los principales focos de tensión entre ambos países. La Guardia Revolucionaria iraní informó este sábado que otros 25 petroleros y buques comerciales cruzaron el paso marítimo bajo protección iraní durante las últimas 24 horas.
Con esta cifra, ya suman 117 embarcaciones autorizadas por Teherán para atravesar el estrecho en los últimos cuatro días, en medio del bloqueo parcial impuesto desde el inicio de la guerra con Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
Irán sostiene que mantiene un “control inteligente” del estratégico corredor marítimo, mientras que Estados Unidos ha respondido reforzando el cerco naval sobre puertos y embarcaciones iraníes desde el pasado 13 de abril.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos más sensibles del comercio energético global, ya que por esa vía transitaba cerca del 20 % del petróleo y gas mundial antes del inicio del conflicto. La incertidumbre en la zona ha provocado un fuerte impacto en los precios internacionales del petróleo y mantiene en alerta a los mercados globales ante el temor de interrupciones en el suministro energético.
La comunidad internacional sigue de cerca las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, consciente de que cualquier avance o fracaso podría alterar el equilibrio político y económico de toda la región de Medio Oriente.


