Santo Domingo.-
El crecimiento acelerado del parque de motocicletas en la República Dominicana ha reconfigurado la movilidad urbana y la economía informal, al tiempo que ha exacerbado una crítica situación de seguridad vial y violencia en las calles. Lo que tradicionalmente se ha percibido como el “vehículo del pueblo”, se ha convertido en uno de los principales desafíos para las autoridades debido al incremento de accidentes, fallecimientos y agresiones asociadas al tránsito.
Las motocicletas se han consolidado como el medio de transporte predominante para miles de dominicanos, impulsado por su bajo costo, la facilidad de desplazamiento en entornos urbanos congestionados y su rol fundamental como herramienta de trabajo. Profesionales como los motoconchistas, repartidores y trabajadores informales dependen diariamente de este vehículo para generar ingresos y sustentar a sus familias.
Sin embargo, la creciente presencia de estos vehículos en las vías públicas coincide con un aumento del desorden vial, las infracciones y los episodios de violencia protagonizados por conductores de motocicletas.
Datos de la Gerencia de Estudios Económicos y Tributarios de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) indican que entre enero y abril de 2026, el país registró la importación de 103,774 motocicletas. Esta cifra representa un aumento significativo del 32.19 % en comparación con las 78,506 unidades importadas durante el mismo período de 2025.
El parque vehicular dominicano mantiene su marcada dominancia por parte de las motocicletas. Al cierre de 2025, la República Dominicana contabilizaba 6,640,871 vehículos en total, de los cuales 3,846,694 eran motocicletas, lo que equivalía al 57.9 % del total nacional.
Para abril del presente año, la cantidad total de vehículos había ascendido a 6,794,081 unidades, y las motocicletas alcanzaron las 3,954,053, representando ya el 58.2 % del parque vehicular nacional.
El incremento de este tipo de transporte ha sido sostenido y acelerado. Tan solo en 2025, se incorporaron 314,727 nuevas motocicletas, constituyendo el mayor aumento absoluto entre todas las categorías vehiculares, según la DGII.
Mientras que los automóviles registraron un modesto crecimiento del 2.7 %, las motocicletas experimentaron un notable incremento del 8.9 % en un solo año. De los 446,819 vehículos nuevos registrados en 2025, más del 70 % correspondió a motocicletas.
No obstante, detrás de este vertiginoso crecimiento se oculta una persistente crisis de seguridad vial que genera alarma.
Las estadísticas del Observatorio Nacional del Registro Civil (Onarec) revelan que, de las 897 defunciones registradas en el país por accidentes de tránsito en lo que va de 2026, al menos 249 corresponden a siniestros que involucraron motocicletas.
A esta preocupante estadística se suma el elevado número de infracciones cometidas por conductores de estos vehículos. Entre 2020 y 2025, las autoridades contabilizaron más de 2.2 millones de fiscalizaciones relacionadas con motociclistas.
Solo durante 2025, la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) fiscalizó 834,113 motocicletas y retuvo otras 81,107 por violaciones a la Ley 63-17 sobre movilidad, transporte terrestre, tránsito y seguridad vial.
Además de los accidentes y el caos vial, el fenómeno ha escalado en los últimos años hacia un incremento de la violencia, a menudo protagonizada por motociclistas en el contexto de conflictos de tránsito o disputas territoriales vinculadas al transporte informal.
Es común observar a motoristas imponiendo su propia ley en las calles, persiguiendo, intimidando y agrediendo a conductores involucrados en altercados o discusiones.
Uno de los incidentes más recientes ocurrió la semana pasada en el sector Nueva Barquita, en Santo Domingo Norte, donde un motociclista identificado como Ramón Elías Ureña Hernández, alias “Mon Elías”, presuntamente ultimó a Osvaldo Silverio tras una discusión por un pasajero.
Otro suceso se produjo el pasado miércoles en el sector Café de Herrera, en Santo Domingo Oeste, cuando un conductor del Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE) fue agredido mientras trasladaba estudiantes a un centro educativo.
El chofer, Henrry González, se dirigía hacia la escuela Rafaela Santaella, en la avenida Isabel Aguiar, cuando se produjo un roce con una motocicleta que supuestamente transitaba en vía contraria y transportaba a dos niñas.
Horas después del incidente, se entregó voluntariamente Gregory González, conocido como “Negro Malo”, quien fue señalado como uno de los motociclistas implicados en la agresión.
Estos episodios recientes reflejan una realidad cada vez más frecuente en las calles dominicanas: discusiones de tránsito que escalan rápidamente a la violencia física, amenazas e incluso homicidios.
Mientras las motocicletas continúan siendo el sustento de miles de familias y el medio de transporte más accesible del país, las autoridades enfrentan el desafío de controlar un crecimiento que avanza más rápido que la capacidad de regulación, fiscalización y educación vial.


