WASHINGTON.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la polémica política al criticar públicamente a la ex primera dama Jill Biden por no asistir a su esposo, el exmandatario Joe Biden, durante el debate presidencial de 2024, cuando ella llegó a pensar que estaba sufriendo un derrame cerebral.
Las declaraciones del líder republicano surgieron luego de una entrevista concedida por Jill Biden, en la que confesó que se sintió aterrada al observar el desempeño de su esposo durante el debate televisado frente a Trump. Según relató, nunca antes había visto al entonces presidente en ese estado de confusión y desorientación, lo que la llevó a pensar que algo grave estaba ocurriendo.
A través de la red social Truth Social, Trump cuestionó la reacción de Jill Biden y aseguró que cualquier esposa había acudido de inmediato a ayudar a su pareja. “Dice que pensó que estaba sufriendo un derrame cerebral y otras cosas muy graves, y aun así nunca subió al escenario para ayudar a su atribulado esposo, como haría cualquier buena esposa”, escribió el mandatario republicano.
Trump también aprovechó para destacar que, mientras Biden enfrentaba dificultades durante el debate, él consideró que estaba dominando claramente el encuentro televisivo. En una entrevista con la cadena CBS, Jill Biden explicó que el comportamiento de su esposo durante el debate le generó una profunda preocupación.
“Estaba asustada porque nunca jamás había visto a Joe así. Ni antes ni después. Nunca lo he visto así desde entonces”, expresó la ex primera dama. Además, confesó que mientras observaba el intercambio político llegó a pensar que el entonces presidente estaba sufriendo un derrame cerebral debido a sus respuestas incoherentes y momentos de desconcierto.
El debate presidencial de 2024 marcó un punto de quiebre para la campaña demócrata y aumentó las dudas sobre la capacidad física y mental de Joe Biden para continuar en el poder. Las crecientes presiones dentro del Partido Demócrata terminaron llevando al entonces presidente, de 81 años, a abandonar su campaña de reelección y ceder la candidatura a la vicepresidenta Kamala Harris.
Finalmente, Harris fue derrotada en las elecciones presidenciales por Donald Trump, quien regresó a la Casa Blanca tras una intensa campaña política.


