NUEVA YORK.- El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró este miércoles que comparte con Donald Trump el objetivo de desarmar a Hizbulá «desmilitarizar» el Líbano, y sugirió que podría estar gestándose una desescalada limitada por la que Israel dejaría de atacar Beirut si la milicia chií cesa sus ataques contra territorio israelí.
«Compartimos el objetivo de desarmar a Hizbulá y desmilitarizar Líbano», afirmó Netanyahu en una entrevista con la cadena CNBC. Además, subrayó que otra de las «prioridades compartidas» con el presidente de Estados Unidos es «impedir que Irán desarrolle un programa nuclear con fines militares», ya que, dijo, supondría «una amenaza directa para Israel, Oriente Medio y la seguridad internacional».
Netanyahu dijo que habla con Trump «una vez cada dos días» y que la coordinación con Washington es «estrecha y constante». El mandatario defendió que cualquier avance hacia una estabilización en la frontera norte de Israel con Líbano «dependerá del comportamiento» de la milicia chií, a la que Israel acusa de utilizar territorio libanés para lanzar ataques contra su territorio.
Sobre Irán, dijo que «representa la mayor amenaza para la estabilidad de la región y para la seguridad global» y que es necesario «mantener la presión» sobre el país por su programa nuclear. Al ser preguntado por la periodista Sara Eisen sobre la noticia de que Irán ha aceptado que no tendrá armas nucleares, según Trump, Netanyahu afirmó que «hay que asegurarse de que realmente» cumpla con esta condición.
«(Irán) siempre miente, por eso hay que tener una forma de sacar el material nuclear y desmantelar su infraestructura. Creo que todo eso está sobre la mesa y que el presidente (Trump) cree que puede conseguirlo mediante presión diplomática y negociaciones», apostilló. También dijo que hay «enormes grietas que se están propagando dentro del régimen» iraní y que «hay que ayudar a su pueblo para derribarlo», algo que «no ocurrirá en el momento que nosotros decidamos». El mandatario israelí aseguró que Irán ha quedado «enormemente debilitado» por el conflicto.
EE. UU. e Irán volvieron a intercambiar golpes anoche, con ataques de Washington contra una torre de comunicaciones en la isla iraní de Qeshm y un petrolero, mientras que Teherán lanzó misiles contra objetivos estadounidenses en Kuwait y Baréin.
Ambos países siguen negociando para poner fin a la guerra, que se prolonga desde hace más de tres meses, y para reabrir el estrecho de Ormuz, que antes del inicio de las hostilidades era clave para el tránsito de una quinta parte del petróleo mundial. Irán pide el cese de la ofensiva israelí en el Líbano, mientras que EE. UU. condiciona cualquier acuerdo a la renuncia de la República Islámica a desarrollar armas nucleares, asi como a que sus aliados en Oriente Medio, como Arabia Saudí o Catar, se adhieran a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con Israel.
Trump dijo hoy que no descarta mantener el bloqueo que impuso sobre Ormuz hasta septiembre, aunque lo ve «poco probable», mientras que Netanyahu señaló que «se están desarrollando rutas alternativas para el transporte de petróleo».


