San Petersburgo (Rusia).- A medida que el conflicto entre Rusia y Ucrania cumple cinco años, se ha convertido en la guerra más sangrienta en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El presidente ruso, Vladimir Putin, no contempla un alto al fuego, sino una continuación de las hostilidades.
«Las fuerzas rusas avanzan cada día y toman el control de nuevas localidades», argumentó Putin durante un encuentro con representantes de agencias de noticias internacionales en el Palacio de Constantino fuera de San Petersburgo. «Naturalmente, la parte ucraniana querría que detuviéramos nuestras tropas».
Esta postura contrasta con los otros conflictos contemporáneos sangrientos como el enfrentamiento entre Israel y Hamas e Hizbulá, o la lucha de Washington y Tel Aviv contra Irán. En ambos casos se han logrado momentos de desescalada para negociar, incluso treguas duraderas.
«Para iniciar las negociaciones no es necesario cesar las acciones militares», enfatizó Putin.
La nueva estrategia de Ucrania, que incluye ataques exitosos con drones y misiles contra instalaciones petrolíferas en Rusia, centros logísticos y líneas de abastecimiento, no ha hecho dudar al Kremlin sobre el éxito de su ‘operación relámpago’. En cambio, ha provocado una escalada destructiva con bombardeos indiscriminados contra objetivos civiles ucranianos.
Antes del encuentro en San Petersburgo, un diplomático ruso aseguró a EFE que la población rusa se pregunta cuándo cesarán los ataques de Ucrania, pero no por desear un alto al fuego, sino porque no entienden por qué Rusia no utiliza toda su fuerza para terminar el conflicto.
Para Putin, el único ‘plan de paz’ viable es el acordado en la cumbre bilateral con Donald Trump en Anchorage (Alaska), sin la participación de Europa o Ucrania. Este plan exige que las fuerzas ucranianas se retiren del territorio ocupado en Donbás antes de cualquier posible tregua.
«La Unión Europea podría desempeñar un papel positivo, pero no con suministros de armas, sino intentando convencer a las autoridades en Kiev para aceptar los compromisos acordados en Anchorage», subrayó Putin.
Pese a las enormes bajas sufridas por Rusia (entre 352.000 y 500.000 muertos según fuentes independientes), el Kremlin aún espera ocupar militarmente toda la región de Donbás, clave para avanzar hacia Kiev.
Desde marzo de 2014 hasta octubre de 2022, Rusia ha anexionado cinco territorios ucranianos: Crimea, Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia. Sin embargo, salvo en los dos primeros casos, no ha logrado ocupar completamente estas regiones.
La región de Donetsk es especialmente crítica para la defensa ucrania. Ucrania ha erigido un cinturón fortificado entre las poblaciones de Sloviansk, Kramatorsk y Kostiantínivka que ha resistido hasta ahora a los avances rusos.




