WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido que la subida del precio del petróleo motivada por la guerra entre Estados Unidos e Irán se está filtrando y generando inflación en todo el mundo. Sin embargo, la portavoz del FMI, Julie Kozack, señaló este jueves durante una rueda de prensa que el alza del petróleo se concentró principalmente en marzo, tras el estallido del conflicto.
Kozack recordó que el organismo ve «indicios de que el impacto de la crisis se está trasladando a la inflación» y que las expectativas generales de inflación a corto plazo «han experimentado un repunte». Además, destacó que la guerra ha generado otros efectos en los mercados financieros, donde las ganancias están siendo más concentradas y los inversores están modificando previsiones y anticipando ahora subidas de tipos; así como en los mercados de deuda soberana, donde se está viendo un incremento en los rendimientos de los bonos.
La vocera del FMI puntualizó que desde marzo los precios del crudo han subido un 35%, pero con respecto al momento en que el FMI formuló poco después un escenario de referencia macroeconómica por el impacto inicial de la guerra, el costo del petróleo ha aumentado solo en torno a un 3%. Esto se atribuye a los contactos entre Washington y Teherán para cerrar el conflicto.
Kozack apuntó que «hemos sido testigos de una considerable volatilidad en los precios del crudo, con movimientos iniciales al alza y a la baja a lo largo del tiempo, e incluso periodos de estabilidad. Lo que sí podemos afirmar es que la mayor parte del incremento en los precios del petróleo se produjo a principios de marzo, cuando se interrumpieron los envíos de crudo a través del estrecho de Ormuz».
Además, señaló que los mercados del crudo están mostrando una expectativa positiva con respecto a una reapertura de Ormuz, puesto que los precios al contado para compraventa inmediata son más altos que los de los contratos de futuros. También indicó que se ha pasado de unas reservas mundiales -tanto estratégicas como comerciales- de más de 8.000 millones de barriles, un máximo de cinco años, antes de que estallara la guerra, a un inventario que se ha ido mermando y se prevé que para el mes de julio alcancen un mínimo en cinco años, situándose en los 7.500 millones de barriles.
Kozack explicó que «estamos observando que el precio del petróleo está generando un efecto dominó en los productos derivados del crudo. Las reservas de estos productos, tales como el combustible para aviones, los productos refinados y los petroquímicos, están alcanzando también niveles mínimos». Con respecto a esto último, la portavoz indicó que el precio del queroseno para aviación en Europa y Asia ha subido un 35%, con respecto a antes de la guerra, mientras que los precios de la gasolina a nivel global han aumentado cerca de un 40%.




