Santo Domingo.- El Gran Santo Domingo no se camina con fluidez, sino que se esquiva con constante recelo. Caminar por las aceras de sus calles sin importar si son ensanches, residenciales o barrios populares se ha convertido en una actividad de alto riesgo para miles de transeúntes cotidianos.
Debajo del asfalto desgastado y las aceras rotas aguardan múltiples trampas del todo invisibles. Son las alcantarillas sin tapa, auténticas fauces urbanas abiertas que amenazan directamente la integridad física y la seguridad de cada ciudadano que se aventura a transitar.
Grandes, oscuros y profundos, los hoyos de las alcantarillas rotas en las aceras acechan como trampas invisibles donde cualquier peatón puede caer. En las calzadas, estos abismos urbanos se vuelven igual de letales, poniendo en constante riesgo a motoristas y vehículos.
"Hace más de diez años que tenemos este problema aquí en Santo Domingo Este y la verdad es que ningún sindico ha hecho nada. Y cuando lo resuelven es por pocos días ya que las soluciones son muy sencillas. Esto seguirá pasando hasta que alguien no muera", dijo Antonia Ramos.


