Évian, Francia.- Los líderes del G7 acordaron este martes una profunda reforma del sistema internacional de cooperación y financiación al desarrollo, con el objetivo de movilizar mayores recursos privados, fortalecer las economías más vulnerables y responder a los crecientes desafíos derivados de la deuda, los conflictos y las crisis globales.
La iniciativa fue aprobada durante la cumbre celebrada en la ciudad francesa de Évian y cuenta además con el respaldo de Kenia y Corea del Sur, países invitados al encuentro. Los dirigentes coincidieron en que el actual modelo de financiación necesita adaptarse a un entorno económico y geopolítico cada vez más complejo.
En la declaración conjunta, los líderes de Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Japón señalaron que los recursos públicos ya no son suficientes para cubrir las necesidades de financiación de los países en desarrollo.
Por ello, apostaron por ampliar el papel del sector privado mediante instrumentos como garantías financieras, mecanismos de reparto de riesgos, financiación combinada y esquemas de coinversión capaces de atraer capital hacia grandes proyectos de desarrollo. Según el documento, estas herramientas permitirán impulsar inversiones estratégicas en infraestructura, energía, transporte y transformación digital, especialmente en África y otras regiones que enfrentan importantes déficits de financiación.
Uno de los principales puntos abordados por los líderes fue el creciente problema de la deuda soberana que afecta a numerosos países de ingresos bajos y medios. El G7 advirtió que las vulnerabilidades financieras están reduciendo la capacidad de muchos gobiernos para financiar servicios públicos esenciales y ejecutar inversiones productivas que impulsen el crecimiento económico.
Ante esta situación, el bloque pidió avanzar dentro del G20 hacia mecanismos más eficaces, transparentes y previsibles para la reestructuración de la deuda, incluyendo soluciones dirigidas a países vulnerables que actualmente quedan fuera de los programas existentes. La declaración también reclama una mayor transparencia en los datos de endeudamiento y en las prácticas de préstamo internacional.
Los líderes defendieron además el fortalecimiento de los bancos multilaterales de desarrollo y de las instituciones financieras internacionales para facilitar inversiones sostenibles y mejorar el acceso al financiamiento en los países con mayores necesidades. El G7 reafirmó que la reducción de la pobreza, el crecimiento sostenible y la resiliencia frente a crisis económicas, climáticas y conflictos continúan siendo prioridades estratégicas.
La nueva agenda también busca fortalecer la capacidad de los países socios para aumentar la recaudación fiscal, movilizar recursos internos y reducir gradualmente la dependencia de la ayuda exterior. Los recursos seguirán concentrándose en los países menos desarrollados y más vulnerables, especialmente aquellos afectados por conflictos prolongados, desastres naturales, aislamiento geográfico o limitaciones para acceder a los mercados financieros internacionales.
Los dirigentes concluyeron que la implementación de esta estrategia requerirá una estrecha coordinación entre gobiernos, organismos multilaterales, bancos de desarrollo, sector privado, fundaciones y organizaciones de la sociedad civil. El objetivo final es construir una arquitectura internacional de financiación más eficiente, sostenible y orientada a resultados, capaz de responder a los desafíos económicos del siglo XXI y acelerar el desarrollo en las regiones más necesitadas del mundo.




