MADRID.- La más reciente Encuesta Nacional de Salud Sexual en España ha revelado datos alarmantes sobre las experiencias sexuales de la población. El estudio, presentado por la ministra de Sanidad, Mónica García, indica que el 28,1 % de las mujeres asegura haberse visto forzada alguna vez a realizar algo que no quería en una relación sexual, una cifra que más que duplica el 12,8 % registrado entre los hombres.
La investigación fue elaborada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) a partir de más de 9.000 entrevistas y actualiza los datos de la última encuesta realizada en 2009.
Uno de los hallazgos más destacados es el aumento de la aceptación social hacia las relaciones entre personas del mismo sexo. Actualmente, el 88,1 % de los encuestados considera que las relaciones homosexuales son tan respetables como las heterosexuales, frente al 41 % registrado hace 16 años.
La encuesta también refleja una sociedad más abierta a la diversidad de género. Un 25 % de los participantes afirmó que estaría dispuesto a mantener una relación romántica o sexual con una persona trans, mientras que el 67,6 % manifestó que no lo haría.
Según la ministra, estos resultados evidencian avances significativos en el reconocimiento de derechos y en la normalización de distintas formas de vivir la sexualidad.
El estudio muestra importantes diferencias de comportamiento entre ambos sexos. El 71,9 % de los hombres reconoce consumir pornografía, frente al 24,9 % de las mujeres. El consumo alcanza sus niveles más altos entre las personas de 25 a 34 años, donde supera el 60 %.
Asimismo, el 13,6 % de los hombres admitió haber tenido alguna vez la sensación de obligar a su pareja a mantener relaciones sexuales, mientras que el 54,3 % considera que, una vez aceptado un encuentro sexual, debe llegarse hasta el final si la otra persona lo desea.
Los resultados reflejan una caída en la satisfacción sexual de la población española. Actualmente, el 77,2 % se declara satisfecho con su vida sexual, frente al 85,8 % registrado en 2009.
La disminución se acentúa con la edad y alcanza su nivel más bajo entre las personas mayores de 75 años, donde la satisfacción desciende hasta el 51,3 %.
Además, cada vez menos personas consideran que una vida sexual activa es indispensable para alcanzar la felicidad, especialmente entre las mujeres.
La encuesta revela un fuerte apoyo ciudadano a la educación sexual en las aulas. El 91 % de los encuestados respalda la inclusión de formación sexual y afectiva en colegios e institutos.
Los datos también muestran diferencias en las fuentes de información sexual. Mientras que el ámbito educativo es la principal referencia para el 30,6 % de los hombres, entre las mujeres continúa siendo la madre la principal fuente de orientación, con un 29 %.
Otro de los hallazgos relevantes es el bajo uso de métodos de protección. El 75,2 % de las personas no utilizó preservativo en su última relación sexual con penetración vaginal.
Entre las razones más frecuentes figuran mantener relaciones únicamente con la pareja estable, utilizar otros métodos anticonceptivos o considerar que no existía riesgo de embarazo.
Esta situación se refleja en otro dato preocupante: el 62,3 % de la población nunca se ha realizado una prueba de VIH, lo que mantiene el desafío de fortalecer las estrategias de prevención y educación sanitaria.



