Lima.- El presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, reconoció este viernes que el sistema electoral peruano necesita ser fortalecido y mejorar su eficiencia luego de que la proclamación oficial de los resultados de la segunda vuelta presidencial se produjera 26 días después del día de las elecciones.
Durante una conferencia de prensa, Burneo afirmó que las autoridades electorales no son ajenas a las críticas por la duración del proceso y manifestó la disposición del organismo a impulsar reformas una vez concluyan las elecciones regionales y municipales de octubre, o incluso de forma paralela, con el objetivo de optimizar el funcionamiento del sistema.
Las declaraciones se produjeron después de que el JNE proclamara oficialmente como presidenta electa a Keiko Fujimori, quien obtuvo el 50,13 % de los votos en la segunda vuelta celebrada el pasado 7 de junio, superando al candidato de izquierda Roberto Sánchez.
Burneo defendió el tiempo que tomó el escrutinio al señalar que, a diferencia de otros países de la región, Perú cuenta con un sistema «muy garantista», especialmente cuando los resultados son ajustados. En ese sentido, sostuvo que no es adecuado comparar el proceso peruano con el de Colombia u otras naciones que poseen marcos jurídicos distintos, aunque admitió que es necesario promover cambios para hacer más ágil el sistema de cara a las elecciones generales de 031.
El presidente del organismo electoral también rechazó las denuncias de fraude formuladas por Sánchez y aseguró que la segunda vuelta presidencial fue «impecable». Indicó que el JNE resolvió todas las impugnaciones y recursos antes de realizar la proclamación oficial de los resultados, garantizando el cumplimiento de la legislación vigente.
Asimismo, destacó que los comicios de 2026 representaron uno de los mayores retos democráticos e institucionales para el país y elogió la labor de los jurados especiales electorales por resolver cada controversia con independencia e imparcialidad. Burneo concluyó subrayando que todos los votos tienen el mismo valor constitucional y democrático, independientemente del lugar donde hayan sido emitidos, por lo que cada sufragio merece ser respetado y protegido.




