Santo Domingo.- El presidente Luis Abinader afirmó anoche que las manifestaciones mediante los llamados "cacerolazos" constituyen un mecanismo democrático normal para que los ciudadanos expresen su inconformidad sobre determinada queja social.
Durante un encuentro con medios de comunicación del Grupo Corripio, el gobernante recordó que esta modalidad de protesta cobró fuerza a nivel nacional tras la suspensión de las elecciones municipales en el año 2020.
Abinader fue cuestionado al respecto, luego que, en el 2020, cuando aún era opositor, catalogó los cacerolazos como "música para sus oídos" mediante un mensaje en su cuenta de X, otrora Twitter.
El jefe de Estado validó el uso de estas herramientas de presión social en una democracia sólida como la que vive República Dominicana.
Estas precisiones surgen en un contexto donde diversos sectores de la sociedad han recurrido a los cacerolazos para manifestar su desacuerdo frente a las reformas del Código Penal, el aumento de los productos de la canasta básica y las medidas contenidas en el plan anticrisis del Poder Ejecutivo.
En otro orden, durante la entrevista realizada en el Palacio Nacional por los periodistas José Monegro y Edith Febles, el gobernante aprovechó el escenario para abordar la situación actual del sistema eléctrico nacional y el impacto financiero que representa para la estabilidad económica del país.
Sobre el particular, Abinader explicó que las proyecciones presupuestarias destinadas al subsidio eléctrico para todo el año se consumieron en apenas cinco meses, una situación provocada por el incremento en los costos de los combustibles debido a los conflictos bélicos internacionales en Europa y Medio Oriente.
En el conversatorio, retransmitido por Telesistema Canal 11, Abinader manifestó que la sostenibilidad actual del sistema mediante el subsidio energético ha sido posible gracias al plan anticrisis aprobado recientemente por el Congreso Nacional y puesto en marcha de manera paulatina.
Aseguró que ese plan anticrisis constituye una estrategia integral para proteger a la clase media, reducir la carga tributaria de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y preservar el dinamismo de la economía dominicana frente a un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
"Lo justo era que las medidas se aplicaran a las personas con mayor capacidad de pago. Por eso este plan anticrisis fue progresivo, pero también es un plan para la recuperación económica que hemos podido mantener", expresó.




