San Salvador.- Cientos de familias en El Salvador continúan viviendo en edificios con graves daños estructurales, declarados inhabitables tras los terremotos que han golpeado al país en las últimas décadas, debido a la falta de recursos para acceder a una vivienda segura.
De acuerdo con la Oficina de Planificación del Área Metropolitana de San Salvador (Opamss), existen al menos 50 edificios con daños severos en la capital, la mayoría identificados con bandera roja, una clasificación que indica que las edificaciones representan un alto peligro para sus ocupantes.
A pesar de las advertencias, numerosas familias permanecen en estos inmuebles porque no cuentan con alternativas habitacionales asequibles, una situación que ha cobrado mayor atención tras la reciente tragedia ocurrida en Venezuela.
La mayoría de estas construcciones resultaron gravemente afectadas por el terremoto de magnitud 7,5 registrado en 1986, que dejó 1.530 fallecidos, y sufrieron un mayor deterioro tras los sismos de magnitudes 7,7 y 6,6 ocurridos en enero y febrero de 2001, que causaron cerca de 1.000 muertes.
Entre las edificaciones más afectadas figuran los condominios Regis y la residencial Modelo, construidos hace más de cuatro décadas en sectores populares de San Salvador.
Maritza, residente de los condominios Regis desde hace 25 años, relató a EFE que ha adaptado su apartamento con una salida de emergencia y habilitó una habitación para vender productos básicos a sus vecinos.
“Lo que queremos es que nos den una vivienda digna que podamos pagar, pero nadie nos hace caso”, expresó la mujer, quien prefirió no revelar su apellido.
La residente explicó que muchos apartamentos fueron abandonados por sus propietarios debido al deterioro del edificio, mientras otros continúan siendo alquilados. Ella paga 50 dólares mensuales y asegura que no tiene otra opción.
“Confiando en Dios seguiré acá, porque no tengo a dónde ir. Si pasa lo de Venezuela, yo me muero”, afirmó.
El arquitecto Manuel Peña señaló que, aunque en los últimos años se han desarrollado numerosos proyectos de apartamentos en El Salvador, estos están dirigidos a sectores con mayor poder adquisitivo y no representan una solución para las familias de ingresos bajos o medios.
Además, indicó que el acceso limitado al financiamiento para vivienda mantiene a muchas personas en inmuebles inseguros.
Peña advirtió que estos edificios ya no cumplen con las condiciones mínimas de habitabilidad debido al deterioro de los materiales, la antigüedad de las estructuras y la obsolescencia de sus diseños antisísmicos, factores que incrementan el riesgo de colapso ante un fuerte movimiento telúrico.




