Santo Domingo.- En las calles del Gran Santo Domingo, los barrios populares de Santiago, los pequeños comercios del Cibao y los hogares de la clase media que cada mes hacen malabares para pagar la hipoteca, el colegio y la factura eléctrica, el calendario político señala una fecha: 16 de agosto.
Ese día, cuando el presidente Luis Abinader comparezca ante la Asamblea Nacional para rendir cuentas al país, millones de dominicanos estarán menos pendientes del protocolo y más atentos a una pregunta sencilla: ¿qué cambiará realmente en los próximos dos años de gobierno?
Después de casi seis años de gestión, la expectativa ya no gira únicamente alrededor de grandes anuncios de obras o nuevas inversiones. El costo de vida, el empleo, la seguridad y la deuda pública dominan las expectativas ciudadanas mientras crecen las interrogantes sobre posibles cambios en el gabinete y en la cúpula militar.




