SÃO PAULO.- El Gobierno de Brasil rechazó este jueves la decisión del gobierno estadounidense de imponer un arancel sobre las importaciones procedentes de 60 economías, entre ellas la brasileña. En un duro comunicado, la Administración de Luiz Inácio Lula da Silva acusó a Estados Unidos de utilizar la lucha contra el trabajo forzoso como excusa para justificar su política comercial proteccionista.
A través del anuncio oficial, Donald Trump impuso nuevos aranceles de entre el 10 % y el 12,5 % a las importaciones procedentes de estas economías, basándose en una investigación sobre «esfuerzos insuficientes para combatir el trabajo forzoso». Esta medida llega horas antes del vencimiento del actual arancel global temporal del 10 % impuesto por Washington.
El Gobierno brasileño calificó los nuevos aranceles de «completamente arbitrarios e injustificados» y anunció que iniciará de inmediato los trámites para activar los mecanismos previstos en la Ley de Reciprocidad. Además, llevará el asunto al mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Para Brasil, esta decisión representa el segundo golpe arancelario aplicado por Estados Unidos en la última semana, tras un gravamen del 25 % que entró en vigor este miércoles por supuestas prácticas «desleales».
En su comunicado, el Ejecutivo brasileño recordó que Brasil es reconocido desde hace décadas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por su combate al trabajo forzoso y ha ratificado 66 convenios en vigor. En contraste, Estados Unidos solo ha ratificado diez de estos convenios.
Brasil subrayó que ha firmado los cuatro instrumentos clave de la OIT (los Convenios 29 de 1930 y 105 de 1957, la Recomendación 203 y el Protocolo de 2014), mientras que EE. UU. solo ha suscrito uno de ellos.
Además, recordó que los acuerdos comerciales del Mercosur con socios como Chile, la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) imponen compromisos de erradicación del trabajo forzoso. Durante el proceso de investigación de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR), el Ministerio de Trabajo brasileño entregó «abundante» documentación sobre la ley brasileña y la actuación de las autoridades aduaneras para impedir importaciones de bienes producidos mediante trabajo forzado.
Entre las medidas expuestas para evitar el gravamen, el Gobierno resaltó que la legislación brasileña tipifica como crimen no solo la sumisión al trabajo forzoso, sino también las jornadas exhaustivas, las condiciones degradantes de trabajo y la restricción de movimiento. Además, aplica «severas» sanciones y mantiene una lista sucia de infractores.




