Loma de Cabrón, Dajabón, RD.- El Monumento Grito de Capotillo se levanta majestuoso en Loma de Cabrera, en la provincia fronteriza de Dajabón. Esta gigantesca estructura celebra la gesta patriótica que devolvió la soberanía nacional a los dominicanos en 1863, marcando el glorioso inicio de la heroica Guerra Restauradora.
Ubicado en un entorno natural impresionante, este santuario honra el sacrificio de los nacionalistas que se rebelaron contra la anexión española. Sin embargo, su distancia geográfica lo aleja de las rutas turísticas y de la agenda gubernamental y educativa del país.
“Son pocos los monumentos históricos en el país tan impresionantes como este, pero casi nadie sabe que existe porque, si no viene el presidente, nadie le da importancia. Soy profesor de escuela, he visitado muchos monumentos en la capital y muy pocos tienen una estructura como esta”, expresó con resignación el docente Carlos Martínez.
Diseñado por el destacado arquitecto Rafael Calventi e inaugurado en 1986, el complejo cuenta con amplios salones y murales en metal del célebre artista Antonio Prats Ventós. Además, sus instalaciones resguardan una imponente escultura creada por el artista y militar Ramiro Matos González.
Rodeado por un entorno natural impresionante, este santuario honra el sacrificio de los nacionalistas que se rebelaron contra la anexión española. Trágicamente, aunque el área luce cuidada, la falta constante de público transmite una triste sensación de abandono.
Su ubicación fronteriza, a unos 45 minutos del municipio de Dajabón, condena esta plaza histórica al olvido cotidiano. Ni la élite gubernamental ni los mandos militares suelen frecuentar el lugar, relegando su impacto cultural únicamente a las festividades locales de cada 16 de agosto.
Para ser justos, el sitio se mantiene bien vigilado en su acceso principal, limpio y con una vegetación cuidadosamente recortada. La estructura física impresiona a simple vista, pero al recorrer sus pasillos vacíos es imposible no sentir el peso de la humedad y el silencio.




