Asunción.- El Senado y la Cámara de Diputados de Paraguay expresaron su rechazo este miércoles a las recientes declaraciones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), considerando que estas distorsionan los hechos históricos y afectan la memoria del pueblo paraguayo.
En una sesión extraordinaria, el Senado aprobó una declaración en la que condena las afirmaciones de Lula, quien sostuvo recientemente que Brasil debe reforzar su inversión en defensa porque «un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil», antes de extender el conflicto hacia Argentina y Uruguay.
Los legisladores exhortaron a las autoridades brasileñas a mantener un tratamiento «respetuoso, equilibrado y veraz» de la historia compartida, y recordaron que Paraguay es uno de los países más pacíficos de Sudamérica y no representa amenaza para Brasil.
El documento, impulsado por el senador opositor Eduardo Nakayama, sostiene que las declaraciones del presidente brasileño presentan a Paraguay como el único agresor del conflicto y omiten antecedentes como la invasión del Imperio brasileño a Uruguay.
Asimismo, el Senado destacó que la Guerra de la Triple Alianza dejó consecuencias devastadoras para Paraguay, con la pérdida de entre el 50 % y el 60 % de su población, además de una profunda destrucción económica, ocupación militar y el saqueo de bienes nacionales.
Durante el debate, varios senadores criticaron que se utilice ese episodio histórico para justificar un incremento del gasto militar brasileño y lamentaron la ausencia de un pronunciamiento oficial de la Cancillería paraguaya.
Por su parte, la Cámara de Diputados también aprobó una resolución de rechazo a las declaraciones de Lula y solicitó al Gobierno del presidente Santiago Peña impulsar gestiones diplomáticas para recuperar trofeos de guerra que permanecen en Brasil.
Entre ellos figura el Cañón Cristiano, una pieza de artillería fabricada en 1866 con el bronce de campanas donadas por el pueblo paraguayo y que actualmente se encuentra en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.
Los diputados instaron además a que los hechos históricos que marcaron a ambos pueblos sean tratados con responsabilidad, sensibilidad y espíritu de reconciliación, respetando la verdad histórica, la memoria de las víctimas y los principios del derecho internacional.




