WASHINGTON.- El Gobierno de Estados Unidos anunció este miércoles una expansión significativa en la colaboración con Perú, coincidiendo con el inicio del mandato de la presidenta Keiko Fujimori, lo que representa un nuevo capítulo en el fortalecimiento de los vínculos entre la Administración de Donald Trump y gobiernos de orientación conservadora en América Latina.
La delegación estadounidense, encabezada por el subsecretario de Estado Christopher Landau, reafirmó el compromiso de Washington para trabajar junto al nuevo Gobierno peruano con el objetivo de promover la seguridad, la prosperidad y la defensa de intereses comunes. Esta relación diplomática supera los 200 años.
Dentro de los acuerdos anunciados, Estados Unidos incrementará su apoyo a Perú en la lucha contra el crimen organizado transnacional, con un énfasis especial en organizaciones como el Tren de Aragua, recientemente catalogado por la Administración Trump como una organización terrorista extranjera.
La cooperación también contempla asistencia para fortalecer el control fronterizo y el sistema penitenciario mediante el uso de herramientas biométricas, así como la entrega de equipos de detección de explosivos para el aeropuerto internacional Jorge Chávez.
Además, Washington informó que continuará respaldando el fortalecimiento de unidades especializadas de la Policía Nacional del Perú con el apoyo del FBI y otras agencias estadounidenses.
La llegada de Keiko Fujimori al poder representa el retorno del fujimorismo al Gobierno peruano casi 26 años después de la salida de su padre, el ex presidente Alberto Fujimori, cuyo mandato estuvo marcado por la derrota de Sendero Luminoso, pero también por denuncias de autoritarismo, corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Líder del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori alcanzó la Presidencia después de tres candidaturas fallidas, con una campaña centrada en la seguridad ciudadana y el combate a la delincuencia organizada. Su trayectoria política también ha estado rodeada por investigaciones relacionadas con el caso Odebrecht, acusaciones que siempre ha negado.
El anuncio forma parte de una estrategia más amplia de la Administración Trump para estrechar relaciones con gobiernos y líderes de derecha en la región, priorizando la cooperación en materia de seguridad y el combate a las redes criminales mediante iniciativas como «Escudo de las Américas», un plan de coordinación hemisférica que excluye a gobiernos de orientación progresista.




